Honduras
La rebeldía de su adolescencia le ha costado a Alejandra Mencía, de 15 años, estar lejos de su familia.
Los constantes pleitos con su madre y los problemas de carácter que sufren la mayoría de jóvenes, llevó a esta adolescente a su corta edad a vivir experiencias negativas, a tal grado que su caso llegó al Juzgado de Menores.
La desesperación y la preocupación sobre qué sería de su hija si continuaba actuando de esa forma, obligó a la madre de Alejandra a buscarle ayuda.
Ante esa situación, el juzgado la remitió a una institución de rehabilitación para jóvenes en riesgo.
Un hogar
Desde hace seis meses, Alejandra llegó al Hogar Crea Niñas-Adolescentes, ubicado en la colonia La Pradera.
Durante todo este tiempo que ha estado en el programa, esta jovencita asegura que "ha sido de mucha ayuda para encontrarse a sí misma, controlar su temperamento y, lo mejor de todo, establecer una relación con Dios".
"Crea niñas" es una institución sin fines de lucro que rehabilita a jóvenes en riesgo social, basada en una estructura sobre la educación y formación del carácter de la adolescente.
El programa inició en Puerto Rico de la mano de Juan José García Ríos, quien en su adolescencia estuvo involucrado en pandillas y sumergido en el bajo mundo de las drogas y el alcohol.
"Crea niñas" llega a Honduras el 17 de diciembre de 2003 a través de Jorge Mahomar, actual presidente de la Asociación, con el objetivo de rescatar a personas con falta de valores éticos y morales.
Gravitania Félix, supervisora del proyecto, manifestó que el hogar tiene capacidad para 20 niñas o adolescentes entre las edades de 12 a 18 años.
Actualmente, en el lugar se encuentran 18 residentes, quienes se someten a un programa que dura un período mínimo de 16 meses a dos años y está basado en cuatro fases, distribuidas a la vez en 14 modalidades de terapias.
"Aquí vienen muchachas que ya han consumido drogas, huérfanas y algunas han pertenecido a pandillas, es decir, que están en riesgo social.
Trabajamos con un manual de tratamiento dirigido a la adolescente, a la prevención de recaídas", dijo.
También agregó que el hogar acoge a menores de diferentes estratos sociales y que el centro se mantiene con las donaciones que reciben de algunas empresas privadas.
Asimismo, los padres de familia o personas encargadas de las niñas deben pagar una cuota mensual de mil lempiras, con la excepción de aquellas que no puedan hacerlo. Siempre se les da la misma ayuda.
Las terapias
Durante la estadía en el lugar, las adolescentes reciben dirección en su personalidad, temperamento, así como también en sus talentos y habilidades.
La jornada diaria comienza desde las 5:45 de la mañana, cada una tiene la responsabilidad de arreglar su cama y realizar en grupo otras labores de aseo en la casa.
El programa les ofrece la alimentación y además les instruye en el área grupal, donde se reúnen a diario para que cada una exponga su problema, lo que sirve como una especie de terapia.
Después toman un tiempo para pasar a la etapa educativa, que se basa en un manual de tratamiento donde fortalecen el área espiritual y familiar.
El centro de todo el programa es la fe. A cada jovencita se le proporciona una Biblia, pero no se les obliga a pertenecer a determinada religión. Tienen la opción de elegir la dirección espiritual que crean conveniente, ya sea católica o evangélica.
Otras terapias que encierra el programa son la deportiva, confrontación y urbanidad.
La supervisora del hogar asegura que, a medida las residentes avanzan en sus terapias, tienen la oportunidad de tener permisos cada 15 días o pases de determinadas horas para visitar a sus familiares o salir del centro.
Las jovencitas también reciben cursos de manualidades, cocina, entre otros, así como también educación escolar.
Y es que esta institución ha tenido éxito a lo largo de los años que lleva de estar establecida en el país.
Fiel testimonio de ello es lo que manifiestan las residentes, quienes aseguran que la estancia en el hogar les ha servido de mucha ayuda.
"Llegar aquí me hizo entender que debo ser mejor cada día y que el camino en que estaba no era el correcto. Estoy arrepentida de todo lo que hice y le pido a Dios que me ayude a continuar adelante", declaró Jennifer Martínez de 14 años, residente del hogar.
Durante el paso de cada generación que ha recibido ayuda de parte de "Crea Niñas", son contados los casos de menores que han recaído.
Esta institución cuenta con cuatro centros más que también acogen a personas en riesgo social, como madres solteras, adultos, niños y adolescentes varones.
El centro de niñas tiene un personal de atención que asegura que la única misión es servir con mucho amor a las menores.
* Cómo ayudar: El Hogar Crea Niñas-Adolescentes se mantiene de las donaciones. Para ayudar al centro usted puede hacer su aporte a la cuenta 11408013339-3 de Banco de Occidente o llamar al teléfono 234-5672.