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Seguridad de capitalinos tiene manos femeninas

Integradas en diferentes unidades, 210 mujeres policías exponen sus vidas para proteger a otros. Son tan aguerridas como los hombres y la mayoría son madres
20.08.09 - Actualizado: 20.08.09 07:03pm - Lourdes Barahona: lourdes.barahona@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

Cada paso que da con sus botas negras, vistiendo el uniforme azul oscuro con su placa, gorra y su arma en el cinturón, representa la autoridad.

Brindar seguridad a los ciudadanos y servir a Dios y a la patria forma parte del juramento que Miriam Yaneth Ardón hizo cuando inició en esta dura carrera.

La joven madre de 29 años, originaria de Danlí, El Paraíso, forma parte de las 210 policías femeninas de la capital.

Su labor en pro de resguardar y proteger la vida de las personas no ha sido fácil, y al igual que un hombre ha tenido que poner orden a quienes quieren pasarse por encima de la ley.

El uniforme y todo el rigor con que fue entrenada para convertirse en policía no le robó en ningún momento su corazón de mujer y su feminidad.

Pues la autoridad que representan no solo es imponente en las calles, sino que tiene un pequeño "pelotón" a quien guiar e instruir en la vida.

"Tengo tres niños que educar y formar. Mi uniforme no me separa de mi rol como madre, aunque sea un poco difícil, trato de darles tiempo", afirmó.

Agentes femeninas

Miriam actualmente forma parte de las 44 agentes que conforman la Subestación de Policía Femenina, ubicada en el barrio Guadalupe.

La labor extraordinaria que realizan todas ellas es digna de admirar, pues desempeñan un papel que hasta hace poco solo ocupaban hombres.

La mayoría de ellas son madres y padres a la vez.

Sus vidas son como una moneda, pues tienen dos roles que cumplir al mismo tiempo: ser madres y policías. Su trabajo consiste en vigilar que todo esté en orden en la zona que les ha sido asignada para resguardar.

Pero durante las pocas horas que están en sus casas, dejan a un lado el arma, las chachas y la placa, para tomar los pañales y el biberón y cuidar a sus hijos.

Aunque parezca muy difícil, para ellas no es imposible, así lo asegura la oficial clase tres, Esther Ponce, encargada temporalmente de la subestación femenina.

"La mayoría de las que estamos aquí somos madres. Nosotros hacemos turnos de 24 horas como cualquier hombre, no es fácil porque uno tiene que medir su tiempo y la labor es como de cualquier mujer que trabaja", declaró.

Otro aspecto que las convierte en heroínas es que sus vidas están en riesgo permanentemente.

Esta subestación es parte de la Distrital Metropolitana número uno que pertenece al Distrito Policial 1-2 de El Manchén. El área perimetral que cubre está formada por las colonias Alameda, Palmira, barrio Morazán, Guadalupe y Pagoada.

El compañerismo entre ellas es ejemplar, pues conviven la mayor parte del tiempo en la calle y la subestación que se ha convertido en su segundo hogar, en ella comen, duermen, lloran y ríen juntas como hermanas.

Expuestas

Las agujas del reloj marcan las siete de la mañana.

Nítidamente vestidas, con su gorra puesta, como un pelotón se enfilan para recibir las órdenes de su superiora y el rol de trabajo que deben desempeñar durante el día.

Algunas están asignadas en instituciones públicas y fundaciones benéficas, otras resguardan las zonas que corresponden a su perímetro.

En esa ardua tarea muchas veces expone su vida para salvar la de otros, a tal grado que les ha tocado utilizar su arma de fuego 9 milímetros que les han asignado.

"En una ocasión tuve que sacar mi arma porque el delincuente iba a huir en un carro y le ponchamos las llantas", comentó la agente Maribel Amador, quién ya lleva 10 años siendo policía.

Hoy en día quedó atrás la discriminación de parte del sexo opuesto. La prueba es que el entrenamiento que reciben en la academia es el mismo que el de los hombres.

Pueden aspirar a ascensos, asimismo, son asignadas a las unidades como la Dirección Nacional de Tránsito, Policía Preventiva y algunas han pertenecido al Comando Cobras.

Esa equidad de género que existe actualmente y las agallas con las que desempeñan su trabajo, les ha hecho ganarse la admiración y el respeto de sus compañeros.

Orlin Cerrato, portavoz de la Policía Nacional, manifestó que es admirable cómo las mujeres policías cumplen ambos papeles de ser madres y pertenecer a esa institución.

"El trato hacia ellas es igual que hacia un hombre, tienen los mismos derechos y deberes. Es admirable que muchas veces son más aguerridas y perseverantes que los hombres", acotó.

Y es que las mujeres policías son un ejemplo de valentía.

Cumplen turnos de 24 horas y como toda mujer en estado de gestación solo tienen los 40 días de pre y post natal que les otorga la ley.

Los permisos que les asignan de descanso es desde las 12:00 del medio día del viernes hasta las 7:30 AM del lunes, en los fines de semana que les corresponde libre. La ciudadanía muchas veces respeta más la presencia y las indicaciones de una agente policial, quizá es porque reconocen el doble papel que juegan, que las hace dignas de respeto y admiración.

* Distribución: En la capital hay unas 210 mujeres policías, de las 593 que hay en el país, distribuidas en todas las unidades policiales.

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Las mujeres policías realizan operativos, atienden las denuncias que presenta la ciudadanía y resguardan las vidas de las personas.
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