Honduras
Su inocencia no le permite ver la magnitud del peligro, pero sà mantiene presentes los consejos de su madre.
La pequeña Dulce MarÃa Amador, de apenas cuatro años y alumna de kÃnder en el jardÃn de niños Las Crucitas, asegura que uno de esos consejos es "que no debo soltarle la mano a mami cuando pasamos por la quebrada".
Esta chiquitina es una de los 120 estudiantes que reciben el pan del saber en ese centro educativo que por su ubicación a la orilla de la quebrada El Sapo está en riesgo.
Ella y sus compañeros a diario deben emprender la hazaña de cruzar por las deterioradas planchas de concreto en el barrio Los Profesores para llegar a su centro de estudios.
Aunque sus padres los acompañen, varios manifiestan que al caminar por las deterioradas estructuras han estado a punto de caer en el caudal.
Pero lastimosamente esa es la ruta que deben tomar no solo una vez al dÃa, sino dos, ya que forzosamente ese es el camino de regreso a sus hogares.
Extremo riesgo
La quebrada no solo se ha convertido en un peligro para los estudiantes que transitan sobre el embaulado. La fuerte corriente de El Sapo ha socavado los cimientos de las planchas de concreto que fueron construidas hace casi 10 años por el Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS).
Esta costosa obra de más de 400 millones de lempiras al poco tiempo comenzó a ceder, dañando las viviendas aledañas.
El jardÃn de niños, al que asisten unos 120 pequeños, es uno de los que ha resultado perjudicado con la saturación de agua que hay en el terreno.
Bertilia Castellanos, una de las maestras del centro escolar, detalló que recientemente se reforzó el muro perimetral, ya que habÃa comenzado a agrietarse y temÃan que en cualquier momento ocasionara una tragedia.
En temporada también lluviosa aumenta el peligro porque el cauce de la quebrada crece con rapidez.
Pero la sombra de la tragedia persigue a los pequeños del jardÃn Las Crucitas desde todos los ángulos.
La severa contaminación del agua producida por los promontorios de basura que arrojan vecinos de la zona es uno de los mayores problemas que enfrentan a diario los menores.
Los pequeños reciben el pan del saber, juegan y comen su merienda respirando el hedor de los desechos.
La contaminación del afluente está a punto de desatar una epidemia en la población estudiantil y de los barrios ubicados en el perÃmetro.
"Aquà no soportamos los malos olores que provienen de la quebrada. Los pobres niños y nosotros los maestros tenemos que soportarlos durante todo el dÃa", afirmó Castellanos.
Otra de las amenazas a las que se enfrentan los alumnos es la plaga de zancudos que impera en el lugar.
Los maestros hacen un llamado a las autoridades de Salud para que envÃen cuadrillas de fumigación a la zona porque temen que los pequeños enfermen de dengue, sobre todo en estos dÃas que se ha detectado un rebrote.
Más escolares afectados
Los alumnos del jardÃn de niños Las Crucitas no son los únicos que resultan afectados por la quebrada El Sapo.
La bomba de tiempo a punto de estallar también ha alcanzado al estudiantado de la escuela Simón BolÃvar del barrio Los Profesores.
Cientos de niños de este centro educativo también exponen a diario su integridad al caminar sobre las planchas de concreto.
Aunque la mayorÃa lo ve como algo natural que desde hace años forma parte de su diario vivir, son conscientes del peligro que corren. Más cuando esa no es la única amenaza. Las aguas de El Sapo transitan debajo de las instalaciones del centro.
El embaulado en ese sector no ha servido de mucho, pues las paredes, pisos, muros y techo se encuentran llenos de fisuras. Aproximadamente unos 500 niños están en extremo riesgo en época de lluvias.
El colmo de la situación es que el Comité de Emergencia Municipal (Codem) tiene a este centro en su lista de albergues en caso de desastre.
Asà trascurren sus dÃas estos pobladores, han aprendido a convivir con el peligro. La mayorÃa son de pocas palabras pues aseguran que están cansados de hablar de lo mismo, de ver desfilar cámaras fotográficas y las cámaras televisión y de quedarse esperando a que las autoridades resuelvan un problema de años.
* La cifra: 400 Millones de lempiras es lo que el FHIS invirtió en el embaulado de la quebrada El Sapo en el barrio Los Profesores.
* Peligro: Cientos de estudiantes de las escuelas de la zona transitan a diario por las planchas de concreto sobre la quebrada.