Honduras
El cierre de la gasolinera Dippsa El Pedregal ha sido calificado como un acto de justicia por los habitantes de unas 12 colonias afectadas con la contaminación que produce.
Los vecinos de la zona se mostraron satisfechos ayer con la determinación del Juzgado de Policía Municipal de cerrar la estación gasolinera mientras esta no subsane los daños al ambiente ocasionados por el derrame de combustible.
Al ver la colocación de cintas por todos lados, los más afectados fueron los primeros en reaccionar.
Doña Cruz Esterlina Rodríguez habita justo a un costado de la gasolinera y la inhalación del penetrable olor a gasolina ha quebrantado notablemente su salud. "Cuando están llenando los tanques o abren las bombas el olor se vuelve tan fuerte que hasta pica la garganta", comentó.
Según su testimonio, después de cuatro años de tratamiento, los médicos les han diagnosticado principios de cirrosis hepática. "Me dijeron que era por químicos, pero no me dijeron de que tipo y me ha atrofiado el hígado", relató.
Ella no es la única que cuenta su historia. Don Mario Salinas Cálix perdió hace dos años y medio a su papá, y cree que fue debido a la contaminación en el ambiente. "Mi papá padecía de asma y cuando ellos (la gasolinera) descargan los combustibles los gases se salían por todos lados. Eso lo ponía grave y tosía muchísimo", recuerda.
"Murió de un eficema pulmonar, creo que ese combustible le afectaba mucho, pues los médicos nos decían que estaba muy expuesto a la contaminación", agregó.
Tanto don Mario como varias personas consultadas aseguran que están mucho mejor con la gasolinera fuera de servicio. "No solo es mi caso, somos más de 12 colonias afectadas y las que exigíamos justicia", condenó.
Aunque para otros, la acción es solo una de tantas medidas que deben tomarse en el caso. Jaime Castillo, ex dirigente patronal de la colonia Francisco Murillo Soto, exigió en nombre de las comunidades que la Dippsa pague por los daños a la salud causados a varias personas de la zona.
La sanción
Fabricio Guillén, juez de Policía, explicó ayer que el cierre obedece a que se tiene acreditado en el expediente un dictamen de laboratorio químico toxicólogico donde se detecta la presencia de hidrocarburos, específicamente diésel.
Informó que el análisis de la muestra del suelo, establece que la exposición crónica a hidrocarburos volátiles por vía inhalatoria provoca daños al sistema nervioso.
Además resalta que la inhalación prolongada puede producir cambios degenerativos en el hígado y riñones, así como hipoplasia de la médula ósea.
Sin embargo, Pedro Romero, apoderado legal de Mario Silva, gerente general de la estación, insistió que en la Dippsa El Pedregal no hay fuga de carburantes, por lo que la determinación no tiene justificación alguna.
"Ellos (el juzgado) hablan de un sanción administrativa y según los dictámenes del Cuerpo de Bomberos, de Cescco y de la Alcaldía no existe ninguna fuga", reiteró.
Las autoridades de Dippsa impugnarán la medida ejecutada por el Juzgado de Policía.