Honduras
La red vial capitalina tiene un nuevo enemigo.
No se trata de las lluvias o la falta de fondos, ni siquiera del colapso del sistema sanitario. Sino de un ente, que como una especie de topo abre agujeros en las calles de la ciudad para hacer instalaciones, reparaciones o cambio de tuberías de agua potable o negras, que luego cubre con tierra, gravín o simplemente abandona.
El responsable de lo que algunos capitalinos califican como "masacre" contra las calles de Tegucigalpa y Comayagüela, tiene nombre y apellido: Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA).
La acusación no solamente la hacen las autoridades de la Alcaldía, quienes afirman que han invertido sumas millonarias en reparar los desastres provocados por el SANAA, sino los mismos capitalinos que son testigos de cómo las cuadrillas destruyen las calles.
Los costos del desastre
En lo que va del año, la Alcaldía, por medio de la gerencia de Infraestructura Vial, asegura haber invertido al menos 15 millones de lempiras en reparar baches provocados por trabajos del SANAA.
Según una nota enviada al anterior gerente de esa entidad, Jorge Méndez, en junio pasado, el 35 por ciento de las reparaciones realizadas como parte del Programa de Emergencia para la Rehabilitación y Bacheo de la Red Vial Municipal, han sido en agujeros que se han formado luego de la apertura de calles.
Según Mirna Solano, gerente de Infraestructura Vial de la comuna capitalina, se le solicitó a la gerencia anterior una copia del plan de trabajo en la ciudad para no realizar labores de bacheo o reparación de calles en zonas donde se iban a reparar o cambiar tuberías. Sin embargo no obtuvo respuesta.
"Al inicio de año esta institución podría hacer una programación de trabajos de campo, ellos no pueden continuar abriendo las calles y avenidas de Tegucigalpa y Comayagüela como si nada", sentenció Solano acusó al SANAA de que sus trabajadores cubren los agujeros que dejan con materiales de mala calidad entre estos, tierra, grava, piedra, cemento y en muy pocos casos, una delgada capa asfáltica.
Los baches
Los daños en la ciudad son evidentes. Desde el anillo periférico donde el SANAA realiza cambio de tuberías como parte de su proyecto de Optimización de Redes, hasta Las Minitas, bulevar Morazán, final del Juan Pablo II, La Alameda y El Álamo, entre otros, han sido presa de su malas prácticas.
Desde el hotel Clarion hasta Delikatesen hay una serie de daños en cuya reparación la comuna invirtió más de 100 mil lempiras. El mayor problema fue que luego que la Alcaldía reparó los baches, el SANAA volvió a abrir zanjas en la calle, las cuales solo fueron cubiertas con tierra, provocando la formación de enormes baches.
Esta es solo una muestra del desastre que los mismos capitalinos denuncian a diario en EL HERALDO.
"Las personas que se dedican a reparar la tuberías causan mucho daño, ya que abren calles en buen estado y solo las cubren con tierra. Lo que hicieron en el anillo a la altura de la entrada a la UNAH es un atentado, la calle quedó abierta con una delgada capa de gravín", dijo molesto Rommel López, un capitalino que circulaba por la zona.
Un enorme agujero que estuvo abierto durante semanas en Las Minitas aún es recordado por los vecinos.
"Tengo más de 15 años de vivir aquí, hace un par de meses una cuadrilla de trabajadores del SANAA comenzó a romper la acera del redondel Benito Juárez dejando grandes promontorios de tierra y piedras por más de un mes, creo que no es justo para las personas que pagamos nuestros impuestos para tener buenas calles", dijo Leticia Ramírez, vecina de Palmira.
Más leña al fuego
Reparar la red vial de la ciudad es una promesa de campaña que no ha podido concluir el alcalde capitalino Ricardo Álvarez.
Para mantener las calles en condiciones óptimas se necesitan 2,100 millones de lempiras anuales, que según el edil solo se pueden lograr por medio del peaje, cuya aprobación sigue exigiendo al Congreso Nacional.
Al final de este año se habrán invertido aproximadamente 150 millones de lempiras solo en reparación y bacheo de calles, una cantidad mínima para lo que se necesita. Por si fuera poco, la inyección de 75 millones de lempiras del gobierno central está siendo destinada a proyectos de mitigación y áreas relacionadas con la preservación de la vida de los capitalinos, solo un porcentaje de 10 millones es para reparar calles. Pero un acuerdo entre el SANAA y la Alcaldía podría reducir la incidencia de baches en la ciudad, que crecen como la gripe en tiempo de invierno.
En tal sentido las autoridades de la comuna capitalina solicitan al nuevo gerente del SANAA, Jack Arévalo, apertura para realizar un trabajo conjunto que permita optimizar recursos en la recuperación de la red vial.
Lo que eso significa es que se necesita conocer el plan de trabajo de ese ente autónomo para la instalación, sustitución o reparación de tuberías dentro de la red pavimentada de la ciudad para así replantear el plan de bacheo y reparación de calles y avenidas. Los capitalinos lo ameritan, ellos son los principales afectados con esta "masacre" que están sufriendo las calles de la ciudad.
* Las cifras: 39.5 millones se han invertido en el programa de emergencia para solucionar puntos conflictivos de la ciudad.