Honduras
Con varias maletas cargadas de esperanzas de recuperar al 100 por ciento su salud partió ayer, a Nueva Orleans, el pequeño Jonathan Varela.
Su despedida fue algo impresionante. La mayorÃa de viajeros en el aeropuerto ToncontÃn conocÃan su historia y como una canción que suena en los primeros lugares de popularidad, le deseaban al unÃsono éxito en su operación.
Hubo lágrimas, nostalgia, pero sobre todo mucha ilusión que el pequeño que padece del sÃndrome de Wiskott Aldrisch regrese en un año completamente sano.
Su madre, Iris Varela, no pudo contener el llanto al despedirse de familiares, amigos y miembros de la prensa que a lo largo de dos meses hicieron posible la recaudación del 90 por ciento del costo de la cirugÃa para su bebé. Con un sincero "adiós y gracias", Jonathan dejó su paÃs para someterse en el Children Hospital de Nueva Orleans a un trasplante de médula ósea, que milagrosamente su hermana Alejandra Amador, de nueve años, resultó compatible y será la donante.
Después de dos horas en la sala de espera, se hizo el llamado para abordar el vuelo 954 de American Airlines con destino a Miami y conexiones a Nueva Orleans, que salió a las 12:00 del mediodÃa.
La embajada de Estados Unidos les extendió la visa por 10 años. Jonathan y su madre permanecerán en la nación estadounidense por un año, mientras que Alejandra se espera retorne al paÃs en seis semanas.