Honduras
María Gissela Raudales, de 48 años, a diario se interna en un verdadero infierno. Para llegar desde su vivienda, ubicada en la colonia Rodríguez, hasta su trabajo, en la San Miguel, todos los días debe soportar el caos vial que se forma en las avenidas de Comayagüela, por donde circulan al menos 80 mil automotores, lo que representa para ella un verdadero dolor de cabeza.
Esta capitalina que labora como empleada de limpieza en una empresa se somete a la pesadilla y el estrés, ya que sus limitaciones económicas no le permiten, como ella dice, darse "el lujo" de transportarse en un taxi colectivo, tiene que hacerlo en bus.
"Salgo desde las 7:00 de la mañana, pues entro a las nueve a mi trabajo. Lo peor es que en la primera avenida los buses apagan los motores porque la cola cuesta que avance", manifestó.
Regresó el caos vial
Como María, cientos de capitalinos sufren a diario esta tragedia, soportando el lento avance de los buses por las vías, el ruido estridente de los parlantes de las unidades a plena mañana e, incluso peor, arriesgándose a ser asaltados. Y es que el cambio de vías que puso en marcha la Alcaldía Municipal desde mayo de año de 2008, en la primera hasta la cuarta avenidas de Comayagüela, al parecer solo al inicio surtió efecto y descongestionó la zona. El irrespeto de los motoristas de buses de la ruta urbana y hasta de vehículos particulares ha vuelto a convertir en un caos vial el lugar.
La acción de las autoridades edilicias, como parte del plan de medidas adoptadas por la municipalidad, tenía como objetivo aminorar el tráfico vehicular y ahorrar combustible. Lamentablemente, varios conductores a diario violan la medida y las leyes de tránsito. Especialmente en las horas pico, el congestionamiento vial se agudiza; siendo la primera, segunda y tercera avenidas los puntos más álgidos.
Las autoridades municipales asignaron, para la circulación de los buses del transporte público y pesado, la primera y tercera avenidas, pero los conductores no respetan las reglas.
Para acortar tiempo, los transportistas hacen su recorrido por la segunda avenida, establecida solo para el tránsito de carros livianos, sin importarles los enormes congestionamientos que esto provoca. También estacionan sus unidades en las bocacalles para subir y bajar pasajeros, obstaculizando el paso a los demás automotores.
El colmo de esta situación es que muchas veces lo hacen a vista y paciencia de los agentes de la Dirección Nacional de Tránsito, sin que estos apliquen las respectivas sanciones por la falta, que van desde 600 a 900 lempiras.
Cientos de capitalinos se quejan de la negligencia de los motoristas de buses y de los policías.
Pero los culpables no solo son los transportistas. Conductores de automotores livianos de igual forma circulan por la primera avenida, donde solo le corresponde a los buses, provocando más cuellos de botellas y, en muchos casos, colisiones en la zona.
Poca presencia policial
Cuando la Alcaldía implementó la medida colocó un buen número de rótulos visibles para cambiar la mentalidad de los capitalinos respecto a la nueva dirección de las vías.
El departamento de Infraestructura Vial de la comuna también señalizó las calles.
Asimismo, se asignó a varios elementos de Tránsito y municipales para que orientaran a los conductores y, a la vez, se convirtieran en vigilantes del ordenamiento.
Según Óscar Mondragón, Comandante del Escuadrón de la Dirección Nacional de Tránsito, en la zona solo están asignados dos agentes de la policía motorizada y cuatro que realizan su recorrido a pie.
La poca presencia de agentes de Tránsito es en parte responsable del desorden en estas importantes vías del Distrito Central.
Don Enrique Gómez, un capitalino que transita a diario por la zona, asegura que es testigo de cómo los motoristas de buses restan importancia a la presencia de policías.
"Yo he visto muchas veces cómo los buseros se burlan de los policías de Tránsito y hasta los convencen con dinero, como se dice vulgarmente con ‘mordidas’, para que no les hagan la esquela", comentó. Y es que el tráfico en la zona es una bomba de tiempo a punto de estallar. La temporada navideña se avecina y los vendedores ambulantes comienzan a tomar control de las avenidas, contribuyendo al caos vial.
Ante esta situación, es urgente que las autoridades edilicias, de la Dirección Nacional de Tránsito y de la Dirección General de Transporte comiencen a tomar cartas en el asunto para descongestionar las vías. De igual forma, que cumplan con la colocación de sanciones a aquellos conductores que violen la ley.