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Una tradición para honrar la memoria de los difuntos

En la antesala de esta fecha, los capitalinos se preparan para llevar hasta las tumbas de sus seres queridos ofrendas, flores y coronas. También ofrecerán misas para pedir por su eterno descanso
30.10.09 - Actualizado: 31.10.09 12:23am - Patricia Cálix : gloria.calix@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

"Que el alma de los difuntos, por la misericordia de Dios, descanse en paz. Amén". Esta pequeña oración la repetirá una y otra vez Angelina Osorio al recordar mañana a sus seres queridos que han dejado esta vida terrenal para ir al encuentro de la patria celestial.

Para esta capitalina, el arribo de noviembre le causa tristeza, pues se le hace imposible no recordar a su abuela, un tío, dos hermanos y una pequeña sobrina que fueron llamados a la presencia del Creador.

Osorio no solo recordará a sus seres queridos, también visitará los cementerios donde se encuentran sus tumbas y sobre ellas depositará coronas, arreglos de flores, mandará a oficiarles una misa y, si la tristeza la golpea con fuerza, no evitará derramar de nuevo sus lágrimas por ellos.

Recuerdo de los fieles

Y es que noviembre llegará mañana y con este mes caracterizado por sus cálidos aires y frío vuelve la tradición de conmemorar el Día de los Fieles Difuntos.

La Iglesia Católica ha destinado los días 1 y 2 del undécimo mes del año para recordar a los deudos y confiar en la misericordia de Dios para que sus almas alcancen el descanso eterno.

De acuerdo a la historia, esta tradición se remonta a los primeros tiempos del cristianismo, cuando ya se honraba el recuerdo de los muertos y se ofrecían sacrificios u oraciones por ellos.

Asimismo, la práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El libro 2 de los Macabeos en el Antiguo Testamento dice: "Mandó Juan Macabeo a ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados". (2 Mac. 12:46).

Se dice que en Centroamérica nació esta tradición con el ejemplo de México, donde la conmemoración de este día se convierte en una verdadera fiesta. En Honduras y particularmente en la capital, no es la excepción.

En el Distrito Central, honrar la memoria de los fieles difuntos es una tradición que encierra solemnidad y respeto.

Los camposantos, como el Cementerio General, Santa Anita, Sipile, Santa Cruz Memorial, Tierra Santa, Jardines de Paz Suyapa, Divino Paraíso y otros, reciben la visita de centenares de dolientes que llegan a coronar y a depositar ofrendas de arreglos florales sobre sus tumbas o mausoleos.

Hay familiares que con anticipación, o bien en la última semana de octubre, mandan a limpiar el predio donde yacen sus deudos, incluso embellecen sus tumbas, así como hay muertos que descansan en un eterno olvido porque nadie se acuerda de ellos.

Como es sabido el 1 de noviembre, que coincide con la celebración del Día de todos los Santos, fecha instituida en el año 835 por el papa Gregorio IV, se dedica para honrar la memoria de los niños y niñas que han fallecido, o sea para coronar a los ángeles.

Este día es común ver en los cementerios las tumbas de los infantes coronadas con palmas o arreglos de flores como pompones blancos y amarillos.

De acuerdo a la tradición a estos pequeños no se les reza, pues se dice que por ser inocentes no llevan ningún pecado y son los que primero ven la gracia del Creador.

El 2 de noviembre se recuerda en sí a los fieles deudos, este es un día de duelo y es dedicado con exclusividad a la oración de las almas.

"La santa madre Iglesia ha dispuesto de estas dos fechas para que recordemos la memoria de nuestros seres queridos y recemos para que sus almas encuentren el descanso eterno. Es acto de caridad recordar a nuestros deudos", manifestó fray Carlos Luis Castro.

Fiesta de ofrendas

Previo a la llegada de estas dos fechas, las entradas de los cementerios permanecen invadidas por las ventas de flores, que igual que las coronas se convierten en las ofrendas con que los capitalinos acostumbran a honran a sus deudos.

Las flores más usadas para embellecer las tumbas son la reina morada, claveles, Moños, margaritas, gíngeres y rosas..

La comercialización de flores naturales para esta época de difuntos es una actividad de la que viven muchas capitalinas. Incluso hay mujeres que viajan de comunidades como el Piligüín, Santa Lucía y La Tigra para vender este bello producto.

También estas flores son traídas desde el Lago de Yojoa, Siguatepeque y del hermano país de Guatemala. María Ríos es una de las capitalinas que venden flores a la entrada del cementerio Jardines de Paz Suyapa, además hace coronas naturales que tienen un precio de entre 250 y 400 lempiras.

* El costo: 50 lempiras es el precio que tiene cada ramo de flores, entre ellas margaritas, pompones, claveles y moños.

* Práctica antigua: La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El segundo libro de los Macabeos del Antiguo Testamento así lo destaca.

Las floristas

"Siquiera una flor dejémosles a nuestros deudos"

Seis años lleva Gladys Ríos de dedicarse a la venta de flores naturales a la entrada del cementerio Jardines de Paz Suyapa. Este negocio, con el que se agencia el sustento de su familia, lo adquirió luego de que fuera despedida de una dependencia gubernamental donde se desempeñaba como perito mercantil y contador público.

En su negocio, las flores que más le piden sus clientas para esta temporada del Día de Difuntos son los pompones blancos y amarillos, que son colocados en las tumbas de los niños, también claveles. Aunque dice que las ventas están bajas y las personas lo menos que quieren es comprar flores, aunque sea este detalle deben llevar a sus familiares muertos.

"La reina morada es la flor preferida para estos días"

Doña María Ríos es otra capitalina que se dedica a la venta de flores. "Llevo 10 años de estar vendiendo flores, es un negocio muy bueno", argumenta la vendedora. Ríos señala que en ocasión del Día de Difuntos la flor que más vende es la reina morada; un ramo de estas flores se vende a un precio de 50 lempiras, igual que las margaritas, pompones y claveles.

Ríos también elabora coronas naturales, las que son una verdadera obra de arte; tienen un precio de entre 200 y 400 lempiras. "Considero que el recuerdo y el amor que sentimos por nuestros seres queridos, aquellos que descansan en la paz del Señor, bien merece un arreglo floral", manifestó.

"El 1 y 2 de noviembre son días de mucha actividad"

A criterio de Lidia Velásquez, una joven vendedora de flores naturales, el 1 y 2 de noviembre los capitalinos esperan para comprar este producto. "Sí hay personas que no se vuelven a acordar de sus seres queridos que ya han muerto, pero también hay personas a las que les gusta ver las tumbas adornadas de flores y coronas, para mí las ventas son muy rentables". Velásquez ofrece a sus clientes desde las sencillas margaritas hasta los exóticos claveles, gíngeres, pompones y moños.

Estas flores las adquiere en el Lago de Yojoa, Santa Lucía, Siguatepeque y hasta de Guatemala.

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A la entrada del cementerio Jardines de Paz Suyapa, Gladys Ríos vende desde la modesta margarita hasta claveles y pompones.
A la entrada del cementerio Jardines de Paz Suyapa, Gladys Ríos vende desde la modesta margarita hasta claveles y pompones.

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