Honduras
La cenicienta empieza a transformarse en princesa. La ciudad gemela de Tegucigalpa se ha convertido en los últimos años en uno de los más fuertes polos de desarrollo de la capital.
Comayagüela, poblada a mediados del siglo XVI por indígenas de distintos rumbos del país, se ha convertido en un atractivo para los urbanistas y los inversionistas.
La ciudad, que el próximo martes 8 de diciembre celebra su feria en honor a la virgen Inmaculada Concepción, representa el 50 por ciento del eje comercial de la capital.
Solo los mercados que hay en la zona generan unos 70 millones de lempiras diarios, según cifras de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT).
El boom económico y urbanístico apunta actualmente hacia el sur de la capital y es notable en los nuevos complejos residenciales, establecimientos, bancos, farmacias, librerías y salas de cine, entre otros.
A criterio de los expertos, eso se debe a varios factores, uno de ellos es que en la zona hay mayor oportunidad de expansión.
De acuerdo al arquitecto urbanista Mario Martín, Comayagüela se puede densificar más, debido a las características del terreno plano, muy distinto al de una Tegucigalpa llena de saltos.
El experto asegura que los urbanistas buscan sitios de suelo plano, sin montañas y que haya agua, ya que el bombeo de ese líquido es carísimo.
Martín opina que la expansión de Comayagüela se puede lograr siempre y cuando se disponga de los servicios adecuados, como agua potable, energía eléctrica, alcantarillado y transporte.
Los residentes de Comayagüela, a criterio de Martín, cuentan con la ventaja de mayor facilidad en la movilización hacía los mercados, el centro de la ciudad, hacía las terminales y centros comerciales.
Boom económico
Con los nuevos comercios ubicados en la zona sur de Comayagüela, unos 60 mil capitalinos satisfacen sus necesidades.
Tan solo en ese sector del aeropuerto internacional Toncontín han sido construidos en los últimos años al menos 15 restaurantes de comida rápida, unos seis complejos habitacionales, cuatro canchas de fútbol rápido y varias salas de cine.
Estos nuevos comercios han generado más de 350 empleos para los capitalinos.
Martín manifestó que los urbanistas no apuestan a otras zonas de la ciudad, por ejemplo al norte o al este de la capital, ya que la inversión es mucho mayor y hay poca posibilidad de generación de ingresos.
Y es que Comayagüela, divida de su ciudad gemela Tegucigalpa por el río Choluteca, es única y muy peculiar, ya que sus avenidas están muy bien marcadas. Esta contraparte de la capital es todo un emporio comercial que sigue creciendo como la espuma.
En esta época de Navidad, la economía de la zona crece aun más con la venta de artículos de la temporada.
Cientos de capitalinos prefieren acudir a realizar sus compras en la zona por la variedad y los precios más cómodos.
De los 120 millones de lempiras que a diario generan los comercios capitalinos, más de 70 millones salen de los mercados de Comayagüela.
Una barrera
Pero los urbanistas han encontrado en los últimos meses una limitante: la crisis de agua potable que atraviesa la capital, la que ha llevado a las autoridades del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) a prohibir nuevas urbanizaciones.
Para los inversionistas de la construcción esto representa una barrera porque tienen que hacer uso de otros recursos para suministrar agua potable, uno de ellos es la construcción de pozos.
El SANAA ya no cuenta con la capacidad de conectar a más capitalinos a la red de agua potable y el rubro de la construcción ha decaído notablemente con esta situación.
Pero aun con ese tipo de barrera, los urbanistas hacen uso de otros recursos para suministrar el vital líquido en las nuevas viviendas o edificaciones.
De fiesta
Contemporánea de Tegucigalpa, donde sus pobladores cruzaban el río para trabajar en las minas de oro y plata de las faldas de El Picacho, según la historia, su nombre es un diminutivo de Comayagua, Velasco la llamaba "Comayagua de los Indios".
Su población, que el próximo martes celebra su feria patronal en honor a la virgen Inmaculada Concepción, se instaló en un principio en los márgenes occidentales del río Grande o Choluteca. Los primeros barrios de Comayagüela fueron Las Crucitas, El Carrizal, La Soledad y San Matías, entre otros.
Durante años, sus vecinos han luchado para que cuente con su propia alcaldía, así como antes era comandada por un ayuntamiento, el cual fue instalado el 17 de noviembre de 1820 por el señor alcalde don Seferino Retes. El 22 de agosto de 1849 se le dio el nombre de Villa de Concepción y el 10 de abril de 1897 se le otorgó el título de ciudad.
Hoy, que conforma junto con Tegucigalpa el municipio del Distrito Central, sede de la capital, ha dejado de ser la cenicienta para volar con alas propias para forjar su propio destino.