Honduras
La devoción por la Inmaculada Concepción palpita en el corazón de los comayagüelenses.
La gemela está de fiesta. El próximo martes 8 de diciembre, su patrona la Virgen MarÃa está de aniversario y el templo que cobija su augusta imagen será sede de las actividades.
"MarÃa, mujer pobrecilla y discÃpula que comparte con Cristo su peregrinar y pobreza" es el lema escogido para darle realce a esta festividad.
Para ello se ha preparado un programa que comprende diversos temas, entre estos: "MarÃa santÃsima en la experiencia religiosa de San Francisco de AsÃs, "Las glorias de MarÃa y "La respuesta de MarÃa, servidora mujer de fe".
Pero quizá el punto central de esta celebración que comenzó el 28 de noviembre sean la vigilia, la alborada y la gran kermes programadas para los dÃas 6, 7 y 8 de diciembre.
Todos los grupos de la parroquia, sus hermandades, pastorales, grupos de renovación carismática y otras iglesias que pertenecen a esta jurisdicción son los organizadores.
Fiesta y devoción
La fiesta va acompañada de mucha devoción y muestras de fe y entrega para quien se ha convertido en el amparo maternal de los habitantes de la ciudad gemela.
Desde su sitial de honor, MarÃa, la concebida sin mancha y pecado original, vestida de esplendor y custodiada por cuatro ángeles, espera la llegada de sus fieles hijos.
Y ahà frente a su altar, llega casi a diario con su rosario y su libro de oraciones en la mano, doña MarÃa Elena MartÃnez de Molina. Esta devota se cuenta entre la servidoras de la Virgen, en una tradición y apego por la Santa Patrona de Comayagüela que heredó de su madre.
Desde niña, MarÃa Elena ha demostrado su amor a la Virgen, rezándole el Santo Rosario, dedicándole su más fervientes plegarias y los más hermosos cánticos; asà ha continuado con esta práctica devocional a lo largo de su vida.
"Ahora que ya paso de los 80, a la Virgen la amo cada dÃa más. Ella como una fiel madre ha estado conmigo toda mi vida. Uno de los milagros más grandes que me ha hecho es mantenerme con vida", expresó la devota.
Asà como MartÃnez de Molina, a la madre acuden sus hijos para prodigarle las más finas atenciones. Un vivo ejemplo de esta veneración son los miembros de la pastoral de Religiosidad Popular, quienes se encargan de limpiarla, vestirla con los más finos ropajes y arreglarle con esmero el cabello para que luzca siempre bella.
Historia
La doctrina sobre la Inmaculada Concepción de MarÃa es muy antigua y se le atribuye a fray Juan Duns Escoto. Pero fueron los misioneros franciscanos quienes trajeron a las tierras de América y particularmente a Honduras esta festividad.
En tiempos de la colonia cobró auge esta celebración y el pueblo de Comayagüela no fue la excepción: la Virgen Inmaculada se convirtió en su amante protectora.
"Aquà en Comayagüela la tradición viene con los misioneros franciscanos y en la parroquia Inmaculada Concepción se va estableciendo bajo ese dogma y adopta ese carisma de la madre Inmaculada", declaró Francisco Mauricio Espinoza, párroco de la iglesia.
Si hay algo que a lo largo de los años ha identificado al pueblo de Comayagüela es su parroquia, construida entre 1788 y 1796.
Asà como Tegucigalpa está identificada con la Catedral, dedicada a San Miguel Arcángel, igual pasa con la ciudad gemela, pues para sus habitantes la Iglesia Inmaculada viene a ser como una catedral.
Aporte artÃstico
Tratándose de un templo que es considerado una valiosa joya arquitectónica, actualmente se están desarrollando varios proyectos con el fin de embellecerlo.
Uno de estos son las labores de pintura en la fachada, como también la restauración de varias imágenes religiosas.
Pero una de las obras significativas y que despertará la admiración no solo de los feligreses es la elaboración de tres murales, los que próximamente serán colocados en el Altar Mayor.
La elaboración de los mismos cumple con los propósitos del embellecimiento y de rescatar el dogma de la Inmaculada Concepción a través del arte.
Los responsables de elaborar estas piezas que vendrán a conformar el patrimonio religioso de Honduras son 10 jóvenes, alumnos del tercer año de bachillerato en artes plásticas de la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA).
Los estudiantes participantes cumplen asà con su proyecto social. Los cuadros son una recreación de la Inmaculada Concepción de MarÃa, rodeada de pequeños ángeles, los talleres de carpinterÃa de San José y El Calvario, cuando Jesús fue crucificado.
"Era necesario aprovechar el talento de estos jóvenes artistas, promesas de Honduras, pues ellos con sus habilidades están creando un patrimonio para la nación", manifestó Ernesto Argueta, catedrático de la ENBA.
Los murales serán colocados en el altar mayor el próximo 12 de diciembre.