Honduras
El templo Inmaculada Concepción, una joya religiosa que data de finales del siglo XVIII, podría estar en riesgo sino se toman medidas urgentes.
La estructura de la iglesia es amenazada constantemente por las vibraciones que provoca el denso tránsito de vehículos que circula frente a la estructura, en su mayoría transporte público y pesado.
Según el padre Francisco Mauricio Espinoza, párroco de la Inmaculada Concepción, las vibraciones de los automotores está provocando daños en las paredes del templo, hasta lograr que se formen grietas. Asimismo el campanario ha sufrido una serie de daños, los que lo han ido deteriorando.
Medidas urgentes
Frente a este problema que cada día se vuelve incómodo, Espinoza manifestó que en meses anteriores recurrieron a las autoridades de la Alcaldía Municipal en busca de ayuda. En efecto, la Alcaldía determinó eliminar la estación de buses que se encuentra a inmediaciones del templo, pero esta decisión no ha sido respetada por los conductores.
"Tenemos problemas por la cantidad de buses que pasan por acá, y que han hecho una parada donde no es, pues no se ha respetado lo que determinó la Alcaldía Municipal", informó el párroco.
La denuncia va más allá de los daños estructurales que el paso de vehículos causa a la casa de oración; la feligresía que diariamente asiste a los oficios religiosos se expone también a la contaminación sónica. "Todos los días se escuchan los ruidos de las bocinas, música con alto volumen, gritos que vienen a interrumpir la misa e impiden que las personas se concentren", declaró el sacerdote.
Nuevamente las autoridades de la parroquia hacen el llamado a entidades competentes como la Alcaldía Municipal, Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) y la Dirección Nacional de Tránsito entre otras, para que se tomen medidas sobre este problema.
Una de las alternativas es hacer un estudio que permita reubicar la ruta de los buses, evitando que estos circulen frente al templo.