Honduras
Por años el laborioso pueblo de Comayagüela ha estado bajo el amparo maternal de la Virgen Inmaculada Concepción.
Hoy los comayagüelenses celebran su fiesta patronal en honor a su santísima madre.
A la altura de la ocasión, la virgen luce sus mejores galas durante esta celebración y eso es posible gracias un grupo de mujeres y jóvenes que dedican su tiempo al servicio de Dios.
Por más de una década sus manos han estado también al servicio de la concebida sin pecado original.
Gracias a la devoción de la pastoral Religiosidad Popular, conformada por los integrantes de tres grupos parroquiales que se denominan así durante esta fiesta, la patrona de Comayagüela luce espléndida.
Entrega y devoción
Una de esa mujeres devotas y entregadas a Dios es doña Nohemí de Aplícano, quien ya lleva 35 años al servicio de la iglesia y de ellos 10 vistiendo a la virgen. Esta capitalina ha convertido esta labor en una especie de apostolado.
Cada traje que confeccionan tiene un significado especial. "Al terminar la feria parroquial le pido a la virgen que se manifieste de alguna manera. Este año ella quería mostrarse como la abogada y corredentora, que sigamos a su hijo haciendo lo que él nos dice", manifestó.
Esta revelación de la patrona a sus devotos hizo que estos la vistieran de blanco y azul oscuro.
El arte elaborado en su capa lleva estrellas como símbolo del cielo profundo. Asimismo, un bordado hecho a mano de una corona, una cruz y el Ave María.
Doña Nohemí detalló que la cruz es Jesús y la corona se debe a que ella es una reina, la madre del Redentor del Mundo.
"Todo su vestuario es bordado a mano y cuando lo hacemos pensamos en ella, usamos tela de pana que la bordamos, le colocamos en la capa estrellas y perlas en el Ave María, la tela del vestido ya la compramos bordada", acotó.
Y es que al hacerlo asegura que la virgen cambia su expresión, en esto coinciden todos los que la cambian y participan en la elaboración de sus atuendos.
Humilde devoción
Adina López, de 69 años, al igual que Nohemí, tiene más de una década arreglando a la virgen. "Hay veces que la veo pálida y cuando la vestimos cambia su rostro, se pone más rosadita de sus mejillas y sus ojos brillan", narró emocionada. López detalló que ella es testigo de eso aunque mucha gente no cree en ese tipo de cosas.
A esta ardua labor también se suma el joven Alan Flores, de 21 años, estudiante de arquitectura, quien desde los 14 forma parte del grupo pastoral de Religiosidad Popular y se encarga de vestir a la patrona de los comayagüelenses.
"Desde los 14 años empecé con el grupo Dulce Nombre de Jesús, la satisfacción es que cuando uno hace el trabajo no es un adorno, es para engrandecer a Dios. En la experiencia religiosa que uno vive se da cuenta de muchas cosas y uno encarna un sentimiento especial", afirmó.
Y es que todos no solo se incolucran en la confección del vestuario, también en la elaboración del altar y en esta ocasión el mensaje central es la profecía del libro de Génesis, donde relata que la mujer aplasta la cabeza de la serpiente.
Esta hermandad trabaja tarde y noche en la construcción del mural y en los preparativos para la fiesta patronal de la parroquia Inmaculada Concepción de Comayagüela.
Testimonios de fe
Todos ellos son capitalinos llenos de fervor religioso y devoción a Dios y a la virgen María.
Dedican su tiempo para cuidar la imagen de la virgen, peinarla con delicadeza y confeccionar sus atuendos, asimismo el de los dos ángeles que la resguardan en el altar.
La escultura de la Inmaculada Concepción han tenido buen mantenimiento -pese a que data de finales del año 1700- gracias a feligreses dispuestos a servir sin esperar nada a cambio.
Cada uno tiene más de un testimonio que compartir sobre lo que han recibido de parte de su santísima madre. Doña Nohemí de Aplícano, con lágrimas a punto de rodar por sus mejillas, declaró que le da gracias al Divino Creador por tenerla con vida.
"Me siento agradecida por tener salud y vida para servir y poner mis dones a su servicio, yo le canto y platico con ella. Ella se ha manifestado de varias formas en mi familia, familiares que vemos que están a punto de morir, terminando el rosario expiran".
Aplicano agregó que al salir en la procesión le dice "ve a convertir, a llamar" porque para ella es satisfactorio ver a alguien que al mirar a la virgen se convierte al evangelio. Muchos capitalinos y especialmente de Comayagüela aseguran que han recibido favores de parte de la madre de Jesús y llegan a visitarla a la parroquia de la Inmaculada Concepción a clamar por un milagro.
Hoy los comayagüelenses y devotos a la virgencita tienen una cita en la parroquia para celebrarle a su patrona.