Honduras
El agua que queda en las represas capitalinas vale oro. La emergencia es tal que si no se toman medidas urgentes de aquí a que llegue el mes de marzo no habrá suficiente líquido vital para atender la demanda de la población.
La crónica anunciada ya se empezó a vivir en los barrios y colonias. Las medidas de ahorro implementadas por las autoridades del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) están ocasionando que, en algunas zonas donde el agua llegaba día de por medio, ahora se reciba cada dos días o dos veces por semana.
Y donde llegaba cada 15 días o cada mes, en lugares como la Cerro Grande y la Villa Nueva, la solución que dan es apoyar con unos cuantos vehículos cisterna que abastecen a la población.
La amenaza es latente e incluso palpable. Pobladores de colonias como la Villa Olímpica y la Kennedy denuncian que el agua antes cristalina que llegaba a sus llaves, ahora tiene sedimento y una especie de lodillo que queda en el fondo de sus pilas.
Esto no es novedad. La represa Los Laureles se encuentra en el 67.47 por ciento de su capacidad. Es decir que el embalse contiene 7.8 millones de metros cúbicos de agua. Por lo menos eso indican las lecturas de la página oficial del SANAA. La imagen obtenida por EL HERALDO muestra cómo el espacio donde antes había agua ahora es solo tierra erosionada, parecida al desierto. Y qué decir de La Concepción, que se encuentra operando al 54.64 por ciento de su capacidad, conteniendo en su embalse 20.89 millones de metros cúbicos.
La preocupación de los pobladores por la calidad de agua que llega a sus hogares no fue respondida por Franklin Zepeda, jefe de Operaciones y Distribución del SANAA, quien dijo que hoy atendería a EL HERALDO con toda la documentación en la mano, para explicar a qué se debe el problema.
Mientras, se invita a los capitalinos a hacer uso racional del agua, pues se avecinan los meses más críticos.