Honduras
El estado en que se encuentra el transporte urbano de la capital es deplorable.
Miles de capitalinos se trasladan a diario en ataúdes rodantes que amenazan con caerse en pedazos en cualquier momento.
Una muestra de esta deuda moral que los transportistas tienen con centenares de usuarios es visible en esta unidad que no tiene vías, focos y hasta los vidrios quebrados y por si fuera poco, sus llantas pareciera que se van a salir del eje que las controla.
“Estamos cansados de exponer nuestras vidas y que estos transportistas no den nada a cambio por los bonos y subsidios que les da el gobierno. Es una grosería que los usuarios del transporte tengamos que pagar los platos rotos como siempre”, dijo Fabián López, un capitalino que residen en la colonia Las Ayestas.
Algunos circulan sin luz por las noches, constituyendo un peligro inminente para los demás conductores y peatones que transitan por las calles.