Honduras
Toda su corta vida había deseado tener un carro cisterna de juguete, de esos que con dificultad llegan a vender agua a su humilde aldea El Carpintero, al oriente de Tegucigalpa.
Pero la extrema pobreza en la que vive apenas le hacía conformarse con ver pasar y escuchar la ruidosa pipa de agua que de vez en cuando llega para dejar un barril del preciado líquido.
La mañana de ayer, al escuchar la bocina de un carro, el pequeño David Reyes, de seis años, salió religiosamente como todas las mañanas para verlo pasar. Sus pies descalzos, casi congelados por el frío matutino no impidieron que saliera hasta la podrida puerta de madera rústica de su casa, que deja calar todo el sereno por las noches.
Sin embargo, se encontró con una sorpresa: una enorme rastra de regalos de Navidad.
Inesperada sorpresa
Los ayudantes de Santa Claus llegaron muy temprano a la casa de David y de decenas de niños que debido a la extrema pobreza solo han visto un juguete en sus sueños.
Pintamos sonrisas y alegrías a diestra y siniestra. El trineo, esta vez convertido en un Nissan Frontier color blanco, llegó cargado de juguetes.
La campaña de donación de juguetes, que por sexto año consecutivo realiza Soli-Diario de EL HERALDO, hizo su primera parada en las comunidades de Las Casitas, La Lomita y El Carpintero, donde más de 150 niños recibieron su regalo.
La felicidad invadió sus cuerpecitos maltratados por las miles de carencias que les toca padecer en su zona residencial.
Bastó que el equipo de reporteros de este rotativo regalara el primer juguete para que del camino montañoso y solitario salieran de la nada decenas de pequeños pidiendo sus Navidades.
Isamar Doblado y Jessica Maldonado no podían creer que por fin tenían un juguete nuevo. A Isamar, de cuatro años, San Nicolás le envió un oso de peluche y una muñeca con una larga cabellera rubia que podrá peinar. A Jessica se le iluminaron los ojos al recibir una barbie original, a la que de inmediato bautizó con el nombre de Lisa.
El recorrido encontró a su paso historias similares de pequeños descalzos y semidesnudos que por primera vez recibieron un juguete de parte del personaje gordo, barbón y sonrojado, más querido de esta época.
Pero no solo Santa es responsable de estas caritas felices, detrás de la alegría de estos pequeños está el esfuerzo y el desprendimiento de decenas de personas naturales, empresas e instituciones que han dicho presente a la exitosa campaña que año tras año promueve este rotativo.
Cada vez más capitalinos se convierten en los ayudantes de Santa Claus y como una muestra de solidaridad con los que menos tienen, han traído juguetes nuevos que harán felices a muchos niños.
“Estoy súper agradecida con ustedes, mi niño siempre había deseado un carro de esos enormes, para halarme agua de la quebrada a la casa, dice él”, expresó emocionada doña María Reyes, madre del pequeño David, quien se dedica a lavar ropa ajena para llevar el sustento a su hogar.
Con un sincero “Feliz Navidad”, los ayudantes de Santa culminaron la primera jornada de amor y solidaridad. En el camino de regreso, los niños salían a nuestro encuentro para gritarnos “¡Gracias EL HERALDO!”.
Los donantes
-Empleados de HSBC
-Híper Paiz
-Damas Peruanas
-Diputado Rigoberto Chang Castillo y su suplente Erick Amador
-Nazry Asfura y Mario Zelaya
-Gerente de mercadeo de Mendel’s
-Capitalinos solidarios