Honduras
Las frutas de la temporada: manzanas, mandarinas, zarciles, lichas, albaricoques, sin faltar piñas, bananos y dátiles, son los adornos que decoran un árbol navideño muy particular.
Jensen Herrera, diseñador de la obra de arte, ha querido rescatar la tradición que se mantenía a principios del siglo XIX en varias ciudades de Honduras, cuando los árboles navideños se decoraban con frutas naturales.
“Se cuentan historias que a principios de 1800 estos árboles decoraban las casas de los comendadores, para ello se usaban las frutas que se producían en la comunidad y también se les incluía jaulas con pájaros”, declaró Herrera.
En medio del verdor del pino sintético de nueve pies de altura, las luces tenues y cintas de tul azul, destacan el rojo, amarillo, naranja y violeta de la frutas que cuelgan de manera armoniosa.
Además estos manjares naturales despiden un aroma agradable que envuelve la estancia, ubicada en la colonia Bendeck, de Comayagüela.
En la elaboración de este singular árbol, que es una verdadera obra de arte, su creador invierte alrededor de tres mil lempiras, pues cada cinco días hay que hacer un cambio de frutas por otras frescas.
“Es una inversión que vale la pena, pues lo que se pretende es rescatar una tradición navideña que se ha mantenido en el olvido”, manifestó.
En el centro de la vivienda también destaca la Santa Biblia, abierta en el Evangelio de San Mateo y un pequeño pesebre que acuna al Niño Dios.
Justo en la festividad del Día de Reyes, el 6 de enero, Herrera invita a sus amigos a degustar de las frutas de su peculiar árbol navideño.