Honduras
El ingenio de los capitalinos para despedir al año que se va, sigue más vivo que nunca.
Pese a la ordenanza municipal que prohíbe el uso de la pólvora, la tradición de quemar el muñeco de año viejo el 31 de diciembre se niega a desaparecer en algunos barrios y colonias de la ciudad.
Patrick Pavón Rodríguez y Reniery García, ambos de 11 años, conocen bien esta tradición que ha estado en su familia desde hace 15 años, inculcada por su abuela Adilia Rodríguez.
Los menores se visten con máscaras y con una lata en la mano recorren la colonia Nueva Suyapa, con el objeto de recaudar unas monedas que servirán para preparar el muñeco de año viejo.
"Es una tradición de familia, es cierto que le metemos pólvora, pero a la hora de quemarlo no dejamos que los niños participen, ellos solo se encargan de recolectar dinero", dijo Adilia Rodríguez.
Cargando el muñeco, que este año es rubio, aunque no representa a ningún personaje de la vida pública nacional, los niños le hacen señal de parada a los conductores que circulan por la zona para pedir unas monedas.
"Nos gusta mucho porque la gente se ríe por las máscaras que nos ponemos. A las 12:00 de la noche, los más grandes queman al muñeco, a nosotros no nos dejan acercarnos porque es peligroso", dijo el pequeño Patrick.
Tradición familiar
Ellos no son los únicos, la creatividad de Otoniel Martínez al elaborar no solo uno, sino varios muñecos de año viejo, aumenta cada año.
Este capitalino, que reside la aldea Germania, kilómetro 8, carretera al norte, reúne a toda su familia para elaborar los monigotes que este año dedica al depuesto presidente Manuel Zelaya Rosales, a Hugo Chávez y al presidente Roberto Micheletti.
"Nos tardamos cinco días en elaborarlos, desde hace 15 años que se sigue la tradición en nuestra familia. Los quemamos a las 12:00 en punto, pero siempre los bomberos vienen a ayudarnos para evitar cualquier problema", dijo Martínez.
El muñeco de Chávez en un tanque amenaza con invadir el país y en otra pose quiere "echarse a la bolsa" al presidente Micheletti, son las novedosas recreaciones de estos capitalinos.
Cada uno tiene una intención, sin embargo, la figura del depuesto Zelaya parece ser el elegido, un grupo de pepenadores que viven sus días en el puente Guacerique recreó una escena de "Mel" con una pelota de fútbol el día de la clasificación de Honduras al Mundial.
Las ideas son muchas, pero el centro de la tradición es quemar todo lo malo que trajo consigo 2009 y después de la medianoche del 31, recibir con esperanza y buenos deseos el 2010.