Honduras
Comenzar un nuevo año no le trae mucho entusiasmo a doña Rubenia Aceituno, de 39 años.
Esta capitalina, residente en el barrio El Reparto por Arriba, vive sus días y noches con el temor de que su propia casa ceda sobre su cabeza y la de los suyos.
Doña Rubenia habita en una zona que forma parte de los 135 barrios y colonias catalogadas vulnerables por las autoridades municipales.
Su mirada refleja preocupación y desaliento, sentimientos que se agudizan aún más al acordarse que no tiene adónde ir y que se avecina un invierno que puede ser letal, tal como lo ha sido en años anteriores.
La amenaza de que su humilde casa se venga abajo en cualquier momento es latente y no es para menos, una de las paredes de su cocina es una enorme roca que está a punto de ceder.
La llegada del 2010 no significa mucho para ella y su familia, que prácticamente está compuesta por niños. La advertencia de que debe desalojar es clara, pero asegura que para ella es difícil tan solo pensar que aún está pagando aquella casita que ha levantado con 21 años de esfuerzo y dedicación.
El sueldo que gana su esposo lavando carros apenas alcanza para el pan de cada día.
Así, en condiciones parecidas viven al menos 300 mil pobladores de barrios como El Edén, La Cabaña, La Guillén, El Reparto por Arriba y la Izaguirre, entre otros que forman parte de la lista de zonas de alto riesgo.
Pronósticos
La preocupación es mayor para aquellos que han sido golpeados por los embates de la naturaleza.
Los anhelos y deseos de estos capitalinos son muchos, pero la esperanza de cumplirlos es escasa. La vulnerabilidad de la capital está presente. Los pronósticos de sufrir inundaciones se mantienen ya que en la ciudad se han detectado 18 fallas geológicas que amenazan con deslaves de tierra.
Los capitalinos que habitan en estos sectores de la capital no dejan de pedirle a las autoridades que cumplan lo que han prometido en épocas anteriores cuando han ocurrido desastres.
Marisa Laínez, de 54 años, residente del barrio El Edén, pide a las autoridades edilicias "que cumplan con lo que han prometido y se acuerden de todos los que vivimos en este sector".
Lo mismo espera doña María Consuelo Torres, de 62 años, pues las paredes de su casa, ubicada en el sector dos de la colonia Guillén, se encuentran completamente agrietadas y a punto de ceder.
Pero en medio del futuro incierto, los que nunca dejan de tener esperanza son los niños. Pese a que viven en casuchas de cartón o de tablas viejas y carcomidas, sueñan con salir adelante, estudiar y graduarse como profesionales.
Proyectos de mitigación
Mitigar los desastres en estas zonas según Ricardo Álvarez, alcalde capitalino, es uno de los problemas por resolver en su siguiente gestión municipal. "Si hay una cosa en la que me gustaría que invirtiéramos todo el recurso que se pudiera, sería en la vulnerabilidad de la capital.
La Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA) ha hecho estudios para la construcción de proyectos de mitigación en las zonas de riesgo como El Bambú", recalcó.
En la capital hay más de 300 mil personas que viven en zonas de riesgo. El edil capitalino ha detallado que se requiere invertir 1,800 millones de lempiras para realizar todos los proyectos de mitigación.
"Bajo los estudios del BID y JICA se nos indica que debemos invertir 1,800 millones de lempiras en este problema de vulnerabilidad siendo el río Choluteca la prioridad, los estudios ya están, la voluntad política de nuestra parte existe, pero necesitamos presupuesto nacional", explicó.
La comuna capitalina y el Comité de Emergencia Municipal (Codem) han trabajado en la preparación de comités de emergencia locales en los sectores más vulnerables.
Asimismo, las autoridades edilicias aseguran que continuarán con el programa de dragado en los diferentes ríos y quebradas para evitar inundaciones. Los capitalinos que habitan en zonas vulnerables esperan recibir el apoyo de las autoridades en este 2010.