Honduras
Los racionamientos de agua potable han sido un poco más severos para la población capitalina que es abastecida por el embalse Los Laureles.
Y no es para menos, pues actualmente esta represa genera 1,600 metros cúbicos por hora, cuando normalmente produce 2,600, debido a la carencia de lluvias.
Doña Mercedes Contreras, de 32 años, residente de la colonia Monseñor Fiallos, asegura que recibe el vital líquido cada cuatro días, pues su comunidad es parte de los barrios y colonias de la zona baja de Comayagüela que son abastecidas por Los Laureles.
En disminución
La sequía ha golpeado más los embalses de Los Laureles y La Concepción, así lo han manifestado las autoridades del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA).
El terreno árido, erosionado y la línea oscura en la orilla del embalse, ubicada a varios metros de altura del nivel actual del agua, son solo la sombra de la abundancia con que varios meses atrás contaba Los Laureles .
Cada día que pasa, el nivel de la represa va descendiendo sin recibir ni una sola gota de agua del cielo que le ayude a recuperar lo que distribuye en la capital. Como es sabido, expertos revelan que la falta de lluvia se debió al fenómeno El Niño.
La capacidad de Los Laureles es de 10.5 millones de metros cúbicos y hoy está en un 56 por ciento de nivel máximo.
Esta situación mantiene preocupadas a las autoridades del SANAA, y ese sentimiento también está en la mayoría de la población capitalina que ha sido afectada con los constantes racionamientos y que para colmo de males ha recibido la infausta noticia en plena sequía de un aumento del 26 por ciento de la tarifa por el servicio del vital líquido.
Los Laureles se construyó en un tiempo récord en el año de 1956 con el objetivo de sufragar la emergencia de agua potable que tenía la capital en aquel entonces y solo generaba siete millones de metros cúbicos.
Posteriormente se colocó una presa inflable y aumentó su capacidad a 3.5 millones más de metros cúbicos. El tratamiento que reciben las aguas del río Guacerique en esa zona de Los Laureles es el mismo que se realiza en las otras represas.
Inconvenientes
Jack Arévalo, gerente del SANAA, manifestó que esta capacidad ha disminuido debido a que la represa tiene 2.5 millones asolvamiento y que hay que sacarlo. Explicó que eso será posible única y exclusivamente cuando se construya Guacerique II.
"Para poder sacar el asolvamiento es necesario construir Guacerique II, hemos calculado que en marzo Los Laureles dejará de operar", acotó.
También detalló que por el nivel de agua con que cuenta la represa, el sedimento ha obstruido el sistema de la salida inferior del vital líquido y que se está haciendo por la parte superior a través de bombeo y ese mecanismo aumenta el costo de operación.
"Para hacer la succión de sedimento se necesita el 60 por ciento de agua del embalse y 40 por ciento sólido y ahorita no podemos gastar una gota de agua y tendría que hacerse en invierno, pero aún así es urgente Guacerique II", agregó el titular del SANAA.
Los Laureles está conectado con la represa La Concepción. Cuando baja el nivel de Los Laureles, inmediatamente La Concepción sirve de auxilio.
Arévalo reiteró que actualmente tienen un déficit del 10 por ciento y que no hay capacidad suficiente de entrega, es por eso que hay un ligero racionamiento aún en invierno y se precisa de un nuevo proyecto de represa para abastecer a la capital.
Es así que las autoridades del SANAA han determinado, debido a la crisis, poner a funcionar cuatro pozos que fueron abiertos en el 2002 y que generan agua con alto contenido mineral no apto para el consumo humano para uso de riego y a disposición del Cuerpo de Bomberos de Honduras.
Asimismo, el Servicio Autónomo está trabajando en la apertura de diez pozos en la capital y así suministrar el preciado líquido a más capitalinos. "Estamos con un proyecto en la zona de El Pantanal.
El SANAA comenzó su expansión de tubería y este proyecto favorecerá a unas once mil personas de colonias como la Ramón Amaya Amador, Betancourt, Los Carrizales, Australia, entre otros".
La represa Los Laureles es protegida por personal del SANAA y, a diferencia de la planta de El Picacho, cuenta con asentamientos humanos cercanos al perímetro del embalse.