Honduras
El dolor y el sufrimiento que provoca en su cuerpo el mortal cáncer que padece aumentaron en doña MarÃa Antonia Matamoros, de 67 años, residente de la colonia Kennedy. Y no es para menos, ya que ayer por la mañana ella y su familia estuvieron a punto de ser desalojados de su vivienda.
Marvin Cárcamo, de 42 años, hijo de doña MarÃa, manifestó que esto se debe a la negligencia del Instituto de la Propiedad y el Ministerio Público.
"Yo compré esta casa por medio del Injupem (Instituto de Jubilaciones y Pensiones de Empleados Públicos), pagué por ella 142,900 lempiras, el problema es que nunca retiré la escritura de la propiedad ni la liberación de gravamen, pero la casa está a mi nombre", afirmó.
Asimismo, declaró que está acusado de haber vendido el inmueble el 28 de febrero de 2001 a Frania Geraldina Sánchez y la escritura está con la firma del abogado y notario Gonzalo Rivera Castro.
"En el Juzgado de Letras Civil se me acusa que yo vendà la propiedad. El 23 de mayo de 2005 yo interpuse la denuncia al Ministerio Público y la Dirección General de Investigación Criminal (DGIC) con número 621605 y a la fecha estos entes no han hecho nada, no se sabe cómo se perdió el expediente", acotó.
También acusó a su antiguo apoderado legal, el abogado Carlos Edgardo Cruz, asimismo al notario Gonzalo Rivera Castro y Oswaldo Ferrera Alvarenga, por falsificación de documentos públicos, abuso de autoridad en firma y por extorsión.
"Ellos falsificaron mi firma, dicen que yo vendà en el 2001 la casa y eso no es cierto, lo peor es que siempre citan a mi madre, ella está postrada en una cama con cáncer terminal y ella no es la dueña de la casa, no es posible que quieran desalojarnos", explicó.
Incertidumbre
En la vivienda residen doña MarÃa, dos hijos, su esposo, quién también está delicado de salud, seis nietos, de los cuales tres de ellos perdieron recientemente a su madre ya que padecÃa de cáncer.
Cárcamo detalló que responsabiliza al grupo de abogados si a su madre le llega a pasar algo.
"No conozco a la señora Frania, al igual que al abogado Gonzalo Rivera Castro, pues se supone que la propiedad fue vendida el 28 de febrero de 2001 y él (Gonzalo Castro) se jubiló en el 2000", advirtió.
Con palabras entrecortadas y postrada en su cama, doña MarÃa manifestó su impotencia al no poder defender el patrimonio familiar.
Los vecinos de la zona se solidarizaron con esta capitalina y su familia, pues con quema de llantas evitaron que el personal del Juzgado de Letras Civil realizara el desalojo.