Honduras
Rosario Araujo recuerda, como si fuera ayer, cuando en el seno familiar su madre le relataba la historia sobre el hallazgo de la Virgen de Suyapa.
"Es una virgencita pequeñita, pero hace muchos milagros y aquí fue encontrada en estos cerros", le decía su progenitora, quien también le inculcó devoción a la patrona de Honduras.
Doña Rosario es una humilde residente de El Piligüín, donde junto a su esposo José de Jesús Zapata, ha criado a sus hijos, a quienes les ha inculcado el amor a "La Morenita" que su madre le heredó; incluso, en su casa le ha hecho un altar.
Fe y veneración
El Piligüín es una pequeña comunidad ubicada a 11 kilómetros de la capital.
En este sector rodeado por el verdor y la frescura de los pinos la madrugada del 3 de febrero de 1747, hace ya 263 años, se produjo el hallazgo de la imagen de Nuestra Señora de Suyapa.
El labrador Alejandro Colindres y su acompañante, Lorenzo Martínez, son los protagonistas de esta historia de fe que marca la identidad católica en Honduras.
Cada vez que se acerca la fiesta religiosa más popular entre los catrachos, en el Piliguín los devotos de "La Morenita" también celebran con júbilo.
La novena, el Santo Rosario rezado en familia, peregrinaciones de casa en casa con la imagen de la patrona, serenatas, quema de pólvora y la diversión popular son parte de las actividades que se realizan en honor de la Virgen milagrosa.
"Aquí somos muy devotos de la virgencita de Suyapa, la veneramos como la madre santísima que es", manifestó Aurora Álvarez. Para mañana, día dedicado a la patrona de Honduras, los fieles devotos visitan el sitio del hallazgo, lugar donde se ha levantado una pequeña ermita para perpetuar la fecha memorable. También al aire libre se realiza una homilía en honor a la Virgen María que, bajo la advocación de Nuestra Señora de Suyapa, se hizo catracha.