Honduras
"Santa MarÃa, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte...". Asà clamaba con un rosario en la mano Laruni GarcÃa, de tan solo siete años.
Acompañado de su madre y otros familiares, este pequeño garÃfuna, devoto de la Virgen, vino desde Trujillo, Colón, a rendirle honores.
Laruni se sabe el rosario y el Padre Nuestro como su nombre y desde los cuatro años visita a la Virgen de Suyapa. Este año su petición a "La Morenita" es que le ayude con su año escolar.
Como este menor, miles de niños, por su inocencia y su corta edad, pasan desapercibidos en medio de la multitud de personas que llegan a Suyapa a orar de rodillas ante la madre de Jesús.
Herederos de la fe
Pero estos pequeños peregrinos están llenos de fe y ellos son los que en el futuro seguirán promoviendo la tradición católica de visitar el Santuario y la ermita en estos dÃas para celebrar el 263 aniversario del hallazgo de la diminuta imagen de la Virgen de Suyapa.
A su corta edad saben qué es pagar una promesa y tienen claro el significado de rendir tributo a la madre celestial.
Un ejemplo de esa fe pequeñita es Kenia Yolani Gámez, de tan solo siete años, quien mientras le encendÃa una vela a la Virgencita también le pedÃa que cuidara a su familia.
"Virgencita, le pido que cuide a mi mami Tela y Luci y que vivamos todos en la misma casa... que me ayude en mis clases este año", expresó la menor residente en la ciudad de Comayagua.
Miles de niños acompañan a sus padres para participar en cada misa y con un corazón lleno de devoción y fe claman de rodillas frente al altar por sus vidas.
Adoptando una posición de oración, Génesis Peralta, de cinco años, le pidió en el altar de la ermita a la Virgencita que guardara a su familia y que le diera salud para seguir estudiando.
Como una adulta se postró de rodillas ante la imagen de "La Morenita" y manifestó que para ella "la Virgen es una madre y un regalo de Dios". En el corazón de cada niño se va tejiendo una historia de fe y devoción. Sus padres son el ejemplo a seguir y la muestra de que los milagros sà existen y se vuelven realidad cuando se tiene fe.