Honduras
Su diminuta imagen está por todas partes.
Plasmada en un rosario, en una fotografÃa en una camiseta, un llavero, pulseras, como dije y hasta en vasos y tazas.
Los miles de fieles que llegan a Suyapa no solo quieren ver y palpar a su patroncita, también quieren llevarse algo suyo.
Y para complacer a estos fieles que la veneran como a su madre, decenas de comerciantes nacionales y extranjeros se apostan en las calles aledañas y en la plaza de Suyapa para ofrecer toda clase de objetos religiosos, en su mayorÃa
dedicados a la Virgen.
Ya sea para pagar por algún milagro o favor concedido por la "Reina de Corazones", los peregrinos visitan estos puestos para adquirir artÃculos que luego llevan al templo para que sean bendecidos por el sacerdote durante las diversas misas que se celebran durante la feria.
Karla RamÃrez vende objetos religiosos desde hace más de 20 años en la feria de Suyapa.
Rosarios, Biblias y crucifijos, entre otros forman parte de la oferta para sus clientes.
"Esta es una temporada donde hombres y mujeres, jóvenes y ancianos quieren llevar de regreso una imagen de la Virgen de Suyapa, este es un recuerdo cercano que les permite dÃa con dÃa promulgar su fe", manifestó RamÃrez.
Los artÃculos religiosos también mantienen un costo módico. Las tradicionales velas se cotizan desde tres, cinco y 10 lempiras, según el tamaño y diseño.
La mercaderÃa es traÃda en algunos de los casos desde paÃses como Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Colombia.
La pequeña plaza que rodea la ermita, el Santuario de Suyapa y los más de 300 metros de la calle principal que dan acceso a los templos lucen desde el fin de semana abarrotados de puestos de madera.
Unas 500 familias capitalinas aprovechan la feria más importante del paÃs para mejorar sus ingresos.
Las velas, cuadros religiosos y crucifijos son los que mayor demanda tienen, alguna veces los visitantes pueden realizar compra de pinturas y rosarios o imágenes de la Virgen.
Rigoberto Cruz es uno de los visitantes que año con año realiza su viajes desde El Amatillo para visitar a la Virgen.
"Esta es una tradición que tenemos dentro de mi familia, son más de 30 años desde que nuestros padres la visitaban, siempre nos llevamos bastantes recuerdos, invertimos más de 2,500 lempiras para regalar en nuestro lugar", explicó Cruz
Aunque para muchos el recuerdo de la Virgen se queda plasmado en un crucifijo, en una pintura, para muchos la fe se alberga en el corazón, la cual reviven a diario en el seno familiar.