Honduras
La más severa crisis de agua de la historia que abate a la capital y a sus 1.5 millones de habitantes, ha puesto a todos los sectores a pensar en soluciones urgentes.
La alarma es tal, que las autoridades del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) han puesto en marcha un plan de 30 días que incluye la apertura de pozos, llevar agua a los barrios y colonias en vehículos cisternas y suspender hasta nuevo aviso los permisos de construcción a urbanizaciones.
Y hay algunos que han contemplado la posibilidad de inyectar o bombardear las nubes para lograr que llueva sobre las agonizantes represas La Concepción y Los Laureles.
Aunque la idea parezca descabellada y solo ha sido implementada con éxito en países como China, Estados Unidos, Israel y otras naciones europeas, es un grito de auxilio que indica una sola cosa: estamos en crisis.
El proceso no es sencillo, es caro y por si fuera poco, el país no cuenta con expertos en la materia que, además de ser hidrogeólogos deben tener amplios conocimientos sobre meteorología.
La revista científica estadounidense Rechnology Review detalla que China invierte entre 60 y 90 millones de dólares cada año en sus esfuerzos por provocar lluvia.
"Como técnico de la ingeniería me parece que no es una alternativa para la capital porque se necesita de un equipo sofisticado y personal calificado que el SANAA no puede pagar", dijo Jorge Méndez, ex gerente de ese ente autónomo.
Mucho se habla sobre el asunto y aunque en Latinoamérica el único caso registrado es un ensayo que se hizo en Cuba hace algunos años, que no fue calificado como exitoso, lo que la mayoría se pregunta es ¿qué es eso de inyectar o bombardear las nubes?
Cuál es el proceso
Considerado un procedimiento solo desarrollado con éxito por potencias como China, que han invertido millonarias sumas y están por crear un instituto del Cambio Climático, el método de la lluvia artificial fue inventado en 1940 por dos científicos de General Electric, Vincent Schaafer e Irving Langmur.
El proceso, que parece sencillo, pero requiere de estudios y sobre todo presupuesto, consiste en localizar nubes de un cierto tipo, -que según el meteorólogo hondureño Obed Escalón, deben ser convectivas por que son más altas que anchas y condensan mejor el vapor-
bombardearlas con yoduro de plata, bien con una avioneta o desde el suelo por medio de generadores que funcionan como estufas.
También se puede hacer con cohetes de manera que el agua se cristaliza formando copos de nieve geminales que crecen y al llegar a un cierto peso se precipitan como nieve o granizo de pequeño tamaño, fundiendo para dar lluvia a menores altitudes.
El estrategia está en sembrar la nube en el momento y lugar adecuados. El problema es que un mal cálculo podría lograr que lloviera en otra zona y no en la indicada.
Según Escalón, se trata de un proceso tan errático que lo que pueden obtener quienes hagan esto es un 35 por ciento de probabilidad máxima.
"Si se inyecta en un sector de nubes para que llueva en Tegucigalpa, a lo mejor la precipitación va a ir a dejar la lluvia allá por El Salvador", dijo.
El experto y pronosticador del Servicio Meteorológico Nacional afirma que para "embarcarse" en un proyecto como este hay que tener un estudio bien afinado que indique que la atmósfera va a ascender o descender en el lado donde se va a aplicar sodio o nitrato de plata. "No es un proceso económico, arriesgarse a realizarlo pensando en que no le saque el fruto no es una buena idea", detalló.
El hidrogeólogo, experto en manejo de agua potable, Raúl Méndez, concuerda con los anteriores entrevistados,
"Hay algunas experiencias, pero yo no creo que en este país lo podamos hacer. No soy un experto en eso, pero no cualquier nube tiene agua y no será fácil lograr el momento, lugar y equipo humano y material adecuado", apuntó.
Las experiencias
En general, la siembra de nubes es un método que se utiliza para eliminar la niebla y nubes en aeropuertos, en este caso se utiliza dióxido de carbono.
Pero China, uno de los países que más éxito ha tenido con este método, tiene un reto este año: cambiar el clima y para ello han creado un Centro Nacional para la Modificación del Tiempo. Este país desde 1951 padece de la peor sequía, pero también sufre de inundaciones; desde 1999, ha generado 250 mil millones de toneladas de lluvia artificial que han regado 470 mil kilómetros cuadrados de tierra. Además de China, científicos cubanos han retomado las investigaciones para provocar lluvias artificiales, en España, la comunidad de Madrid anunció el año pasado la posibilidad de provocar lluvia artificial siguiendo un método que se emplea en Israel.
La urgencia de hacerle frente a la crisis de agua de la capital y del país amerita de cualquier acción. Pero inyectar las nubes es, según los expertos, un proceso imposible de realizar.