Honduras
La leve lluvia que cayó la noche del martes sobre la capital solo sirvió para aplacar por unas horas el insoportable calor.
Los pluviómetros ubicados en diferentes partes de la capital y que miden la cantidad de lluvia que cae, apenas se activaron.
Para el caso, el medidor del cerro Juana LaÃnez registró 5.9 milÃmetros de agua. En la zona del aeropuerto ToncontÃn 6.7 milÃmetros y cerca de la represa Los Laureles, donde incluso se ha hablado de bombardear las nubes para subir sus niveles, solo marcó dos milÃmetros.
El suelo está tan seco que los pocos milÃmetros de agua que cayeron sobre el embalse los absorvió literalmente en dos segundos.
"Realmente no representó nada como para que pudiera entrar a la represa", indicó Danilo Alvarado, gerente del SANAA, durante un recorrido por Los Laureles.
Ante la alarmante crisis de agua que azota la ciudad y el casi anunciado colapso del embalse, el funcionario corroboró ayer los actuales niveles de agua en la zona.
Los resultados no fueron nada halagadores. Se encontró una represa seca, con un 45 por ciento de su capacidad que solo podrÃa cubrir las necesidades de agua hasta junio próximo.
Actualmente cuenta con 4.6 millones de metros cúbicos de los 10.8 millones que es su capacidad máxima.
Por ello, las autoridades del SANAA han reducido de 500 a 335 litros por segundo, la cantidad de agua que estaba produciendo.
Asimismo, han tomado la misma medida en la represa La Concepción, donde se ha reducido de mil litros por segundo a niveles mucho más bajos de producción.
En el sistema de suministro de El Picacho se producen actualmente 600 de los 900 litros por segundo que se captaban anteriormente.
El presagio es impactante, pues de continuar descendido de manera acelerada como hasta ahora, se podrÃan anunciar racionamientos adicionales conforme se acerca el verano.