Honduras
Una mesa carcomida por la polilla sirve de archivo de expedientes.
Los angostos pasillos apenas permiten el paso de pacientes del hacinado centro de salud Sagrada Familia, de la colonia Alemania. Y en el interior ni se diga. Las clÃnicas literalmente se han vuelto multiasistenciales. No hay atención adecuada, mucho menos privada, y en el cubÃculo de Inyecciones las infecciones viajan por el ambiente.
En este lugar, el personal médico y de enfermerÃa ya ni recuerda cuando fue la última vez que contó con sábanas para una mejor higiene. Las páginas de periódicos o de revistas, las han sustituido por completo.
Larga espera
Y es que lo que comenzó como un simple problema sanitario, debido a la presencia de palomas en el techo, hoy mantiene seriamente amenazada la salud de los vecinos de más de 12 colonias aledañas que asisten en busca de atención médica.
En ese entonces, el personal médico decidió tomarse las instalaciones para exigir el cambio de techo, con la promesa de parte de las autoridades de Salud que en 15 dÃas estarÃa resuelto.
Sin embargo, han transcurrido más de ocho meses y el centro de salud continúa en ruinas.
Al no tener respuesta, los mismos vecinos decidieron cerrar el centro de salud, como una medida de presión para que fuese reconstruido. La toma generó varias reacciones entre las autoridades, pero sin un resultado concreto.
Hasta ayer, los más de 200 pacientes que a diario se atienden en el sótano del centro de salud continuaban padeciendo las consecuencias de la irresponsabilidad.
Decenas de madres con sus hijos en brazos se exponen a las inclemencias del sol y a la polvareda de la calle de terracerÃa. Lo peor es que para muchos es mejor la intemperie que ingresar al infierno del interior, producto del hacinamiento de pacientes.
"No podemos seguir en las mismas condiciones antihigiénicas, de hacinamiento y regular atención médica. Esto es inhumano y condenable", aseguró Miriam RodrÃguez, médico general del centro asistencial.
Recordó que con las presiones de la gente, el año pasado lograron que representantes del Ministerio de Salud levantaran un acta de la calamitosa situación del lugar, pero la conclusión fue que "el otro gobierno se hará cargo de este problema".
Nuevamente, los vecinos y cuerpo médico han levantado su bandera de lucha y exigen la presencia del ministro de Salud, Arturo Bendaña, a fin de que compruebe el deplorable estado en el que se pretende recuperar la salud de los pacientes.