Honduras
El problema del agua en la capital no es un juego ni un invento.
La crisis del vital lÃquido es una bomba de tiempo a punto de estallar. El agua ha comenzado a escaparse de las represas y las evidencias son los bajos niveles que actualmente reflejan los embalses.
Expertos aseguran que las fuentes de agua, en este caso las cuencas que abastecen del preciado lÃquido a la ciudad, en un mÃnimo de 10 años, podrÃan pasar a la historia si no se toman las medidas adecuadas que garanticen su protección y mantenimiento.
Y es que no solo el recurso agua estarÃa en peligro, sino también el suelo, la vegetación y la fauna que está integrada dentro del espacio que ocupan las cuencas, ya que son recursos naturales básicos en las diversas actividades humanas.
Fuerte amenaza
En la cuenca del rÃo Choluteca se localizan las seis subcuencas que abastecen de agua a la ciudad capital: Guacerique, RÃo del Hombre, Sabacuante, RÃo Grande (La Concepción), Tatumbla y el Parque Nacional La Tigra.
El vital lÃquido, que de manera racionada es suministrado a los barrios y colonias capitalinas, proviene de los embalses que se alimentan de estas subcuencas.
La represa Los Laureles, que tiene una capacidad de almacenamiento de 10.5 millones de metros cúbicos y que ahora apenas contiene el 40% de su capacidad, se encuentra ubicada en la subcuenca del rÃo Guacerique, cuyo beneficio lo recibe el 25 por ciento de los abonados al Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA).
Por su parte, el embalse La Concepción está localizado en la subcuenca del RÃo Grande o Choluteca, alcanza su nivel máximo de almacenaje con 36 millones de metros cúbicos.
El agua proveniente del Parque Nacional La Tigra, considerada la más pura, es captada por la planta potabilizadora ubicada en El Picacho.
Por todos los beneficios que presta este recurso natural, y para seguir garantizando vida a 1.5 millones de habitantes, las cuencas hacen un llamado de auxilio, que es como una súplica exigiendo protección.
Vida que se extingue
Tal como lo exponen autoridades del Departamento de Protección y Manejo de Cuencas Hidrográficas, dependencia del SANAA, sin caer en la exageración, a este recurso le queda un tiempo de vida de 10 años, cruda realidad que afectará considerablemente a los capitalinos.
"Si no se le da tratamiento a estas fuentes de agua; a las cuencas podrÃa quedarles un promedio de vida de cinco a 10 años", aseveró Mario Ramón Murillo, titular del departamento de Cuencas.
A nivel de las subcuencas, la que más daño evidencia es la del rÃo Guacerique.
Es por esta razón que se hace un exhaustivo llamado a la población en general a tomar conciencia del cuidado del agua y del medio ambiente.
El crecimiento demográfico, la actividad productiva a nivel comercial, la tala desmedida, la migración del campo a la ciudad y la utilización de quÃmicos, entre otros, son factores que han ido poniendo en precario la situación las subcuencas.
Para la protección del recurso hÃdrico que generan las cuencas, el departamento encargado trabaja en el fortalecimiento de polÃticas y estrategias para implementar proyectos que promuevan la protección e importancia que merecen estas zonas productoras de agua.
Pero se trata de un trabajo conjunto que involucre a diversos actores, entre estos a la SecretarÃa de Agricultura y GanaderÃa (SAG).
Otra de las medidas es establecer alianzas conjuntas con las alcaldÃas municipales que tienen jurisdicción dentro del área de las subcuencas, en el caso de Guacerique los municipios de Lepaterique, Ojojona y Santa Ana, como también patronatos, juntas de agua, organizaciones comunitarias y comités de amas de casa, entre otros.
"En la zona de Guacerique es donde tenemos más influencia de agricultores, casi el 70 por ciento de las hortalizas que vienen a Tegucigalpa, se producen en este sector", señaló el experto.
En el cuidado de las subcuencas deben participar todos los sectores de la sociedad, Educación, Fuerzas Armadas, AlcaldÃa Municipal y SecretarÃa de Recursos Naturales y Ambiente, entre otras entidades públicas y privadas.
Al respecto ya existen convenios entre el Departamento de Protección y Manejo de Cuencas, el Instituto de Conservación Forestal (ICF) y la Asociación de Madereros de Honduras (Amadho) de sembrar dos millones de árboles en la subcuenca del rÃo Guacerique.
Asimismo, a nivel de la AlcaldÃa Municipal, el regidor Julio Salgado presentará una iniciativa encaminada a reforestar las subcuencas.