Honduras
Como saco roto siente su monedero doña Yorleny Sánchez, de 30 años, ante la crisis de agua potable.
Y no es para menos, ya que esta capitalina, residente de la colonia Las Palmas, lleva más de dos meses sin recibir el preciado líquido a través de la red de distribución.
Esta madre de tres pequeños, de los cuales dos son bebés, tiene que comprar semanalmente de tres a cuatro barriles de agua potable para realizar los quehaceres de la casa, preparar los alimentos y lavar la ropa y pañales.
A la semana gasta más de 100 lempiras, pues cada barril de agua le cuesta entre 30 y 35 lempiras. Al mes, esta humilde capitalina debe ver cómo aparta 400 lempiras de su ajustado presupuesto para no quedarse sin agua.
Negocio redondo
Casos similares al de Yorleny se presentan en varios sitios de la ciudad. La severa crisis de agua obliga a miles de capitalinos de varios barrios y colonias -que pese a que están conectados a la red de distribución- a comprar el preciado líquido a los carros cisterna.
Y ante esa necesidad, muchos comerciantes que se dedican a la venta de agua por este medio han hecho de esa ocupación un negocio redondo en la histórica crisis de agua que golpea la ciudad.
Los comerciantes venden el barril de agua a precios elevados, cuando compran el galón a cinco centavos en los llenaderos del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA).
Nohemy Rosales, administradora del llenadero del ente autónomo, ubicado en la colonia Divanna, detalló que la demanda por parte de los aguateros ha incrementado y actualmente tienen registrados 250.
"Sí, hemos visto en este mes que ha aumentado la demanda. Muchas de las personas que venden agua vienen a llenar de cinco a seis veces al día y nosotros le vendemos el galón a cinco centavos", recalcó.
La capacidad de estos carros cisterna varía según el tamaño del tanque. Algunos almacenan dos mil 500, tres mil, siete mil y hasta ocho mil galones de agua.
Un barril es equivalente a unos 55 galones. Un comerciante dueño de un carro cisterna con capacidad de siete mil galones (127 barriles aproximadamente), paga 350 lempiras al SANAA por llenarlo. Cada barril de agua lo venden por lo menos a 25 lempiras.
Y al vender los 127 barriles, adquiere por ellos 3,125 lempiras con una ganancia de 2,275, es decir que sacan una ganancia de más del 700 por ciento de lo que invirtió.
Por lo menos cada comerciante llena su vehículo de cuatro a cinco veces al día en esta temporada de verano.
Muchos aguateros venden el barril hasta por 40 lempiras y con esto hacen clavos de oro ante la necesidad de los capitalinos, donde la mayoría se abastecen de agua por este medio, son de sectores de escasos recursos económicos.
Al respecto, los comerciantes aseguran que tienen que cobrar esa cantidad por barril porque tienen que cubrir gastos de depreciación del vehículo y compra de repuestos.
"Yo vendo el barril a 25 lempiras, cuando lo vendo individualmente, pero hay ocasiones que vendo los 4,000 galones a 700 lempiras, depende de la distancia a la que vayamos. Pero con este dinero compramos repuestos, pagamos gasolina y tenemos que darle mantenimiento al carro", detalló un comerciante de agua que no quiso revelar su nombre.
Sin control
Esta situación está a vista y paciencia de las autoridades del SANAA, que no pueden regular esta bonanza comercial pese a las centenares de denuncias de los capitalinos.
Actualmente este ente autónomo tiene registrado 250 carros cisterna y el agua que les proveen es potable, sin embargo, hay aguateros que sin escrúpulos se aprovechan de la necesidad de las personas y llenan sus cisternas con agua de ríos o quebradas ubicadas en las afueras de la ciudad.
Este líquido, sin lugar a duda, no reúne las condiciones para consumo humano.
"El agua que vende el SANAA en los llenaderos es de la represa Los Laureles y Concepción. Es agua potable y desde luego apta para el consumo humano", comentó Rosales.
Asimismo, el sub gerente del SANAA, Ricardo Velásquez, detalló que el agua que distribuye ese ente cumple con todos los requisitos y que es tratada adecuadamente para convertirla
en potable.
Para ser inscritos en los llenaderos del Servicio Autónomo, los comerciantes deben cumplir con varios requisitos. Uno de ellos es tener revisión y licencia sanitaria del transporte, además de comercializar el agua a un precio de 15 lempiras por bloque (tanque).
Las colonias que abastecen estos vehículos son las ubicadas en las partes altas de la ciudad, como la Ramón Amaya Amador, José Ángel Ulloa, Divino Paraíso, Villa Nueva, Villa Vieja, Los Pinos, Popular y La Era, entre otras.
En su mayoría, estos sectores no están conectados a la red de distribución del SANAA.
Los capitalinos que residen en estas zonas compran el agua mil veces más cara a diferencia de los otros sectores que cuentan con agua potable en sus casas y que apenas pagan 30 lempiras por el servicio.
Entretanto, la crisis de agua potable se agudiza con el paso de los días. Como medida paliativa, las autoridades del Servicio Autónomo, Cuerpo de Bomberos, Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) y Alcaldía Municipal, se han unido para abastecer del vital líquido a los capitalinos que no están conectados a la red.
Además, han comenzado a llevar el vital líquido a las primeras 29 colonias que por los bajos niveles de los embalses, no les llegará este mes agua mediante las llaves.
Mientras tanto, los capitalinos que compran agua a carros cisternas solicitan a las autoridades que regulen el precio y la calidad del líquido que se comercializa.