Honduras
En la capital se vivirá hoy una oscura celebración del Día Mundial del Agua.
El panorama no puede ser más desolador. La sequía que abate a la ciudad es latente en las represas cuyos niveles, por debajo del 40 por ciento, descienden cada minuto, gota a gota.
La crisis de agua, que algunos consideran histórica, aún no tiene el estatus de emergencia. Y mientras las autoridades del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) anuncian que si no hay lluvia el embalse Los Laureles tiene agua hasta para mayo y La Concepción hasta junio, no hay un plan concreto aún para hacerle frente al problema.
Apenas paliativos, que van desde apertura de pozos, mejoras en el sistema de tuberías y más carros cisternas para llevar agua a las zonas donde no llega, se realizan en la capital.
Todo el mundo opina sobre el problema y parece darle solución con palabras. Pero la realidad es otra, la sequía que suma dos veranos continuos a causa de la prolongación del fenómeno de El Niño sigue latente.
Pero, ¿cuál es la solución? ¿Qué se está haciendo para hacerle frente a la crisis? ¿Cuánto cuesta? ¿Quiénes son los responsables? ¿Cuál es la propuesta de los empresarios y los demás sectores?
¿Cuál es la situación?
Ricardo Velásquez, subgerente del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA), declaró que debido al intenso verano, los embalses Los Laureles y Concepción, que son los que generan el 80 por ciento de la producción de agua, se encuentran en un nivel por debajo del 40%.
"Esto nos obligó a iniciar un programa de racionamientos que está dos veces por semana y llegando a los lugares altos por carro cisterna", afirmó.
La situación no es un juego. De aquí a mayo, la represa Los Laureles estaría aportando apenas 1.5 millones de metros cúbicos de agua a la red de distribución.
"En este momento Los Laureles se encuentra en cuatro millones de metros cúbicos, estaríamos haciendo una revisión a principios de mayo y si el verano se prolonga existe la posibilidad de sacarla de operación a finales del mes y apoyarnos con el embalse de Concepción y los pozos de agua subterránea", detalló Velásquez.
Mientras esto pasa, la vida de La Concepción se prolonga un poco más. Los cálculos indican que podría quedar en su nivel más bajo en los primeros días de junio.
"El problema es que esta represa necesita dos años para llenarse", dijo.
Soluciones temporales
Las medidas denominadas por el SANAA como Plan de Emergencia, no son muchas.
A los racionamientos, que algunos sectores consideran que deberían ser más severos, se suma el abastecimiento por medio de vehículos cisterna a los pobladores de barrios y colonias que no están conectados a la red o que por su ubicación, el vital líquido no sube por las tuberías.
El SANAA cuenta con una flota de 15 carros para realizar la labor. Sumado a ese número, la Alcaldía Municipal ha puesto a disposición 18, además de otras unidades del Cuerpo de Bomberos y el Comité Permanente de Contingencias (Copeco).
El otro paliativo es la apertura de pozos para inyectar agua a la red de distribución y suplir los 500 mil litros por segundo que hacen falta para completar la demanda.
"Estamos reequipando los pozos que ya estaban perforados, ya entraron en producción los de la Satélite y Almendros y estamos próximos a equipar tres más de reciente perforación en Los Laureles", dijo.
En esta administración se ha invertido medio millón de lempiras con fondos de la institución para la apertura de pozos. En el gobierno anterior, se aprobaron 22 millones, de los cuales 12 eran para pagar compromisos con empresa Energy Solutions, encargada de la perforación de varios pozos y el resto para habilitar los existentes. Sin embargo, según el vocero del SANAA, Allan Aragón, esto quedó en papel.
El ente autónomo solo cuenta con cinco millones que desembolsó la Sectetaría de Finanzas hace unas semanas para poner en marcha las medidas paliativas.
Las propuestas
El sector empresarial, la Alcaldía, Colegio de Arquitectos, Colegio de Ingenieros de Honduras , el SANAA y la sociedad civil, han formado un frente común por el agua.
Esta comisión se ha trazado la meta de ejecutar el proyecto de la represa Guacerique II.
Los empresarios, encabezados por las autoridades de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT), se pusieron a disposición del gobierno para iniciar cuanto antes la construcción del embalse.
El primer paso comienza hoy que se conmemora el Día Mundial del Agua, cuando la comisión, respaldada por 21 organizaciones e instituciones, se reunirá luego de una caminata en la represa Los Laureles, para pedir el apoyo para la construcción de Guacerique II.
Al respecto, el edil capitalino Ricardo Álvarez, dijo a EL HERALDO que no "descansarán" hasta lograr ese proyecto. "Hemos creado un frente común por el agua. Más de 500 mil personas no tienen acceso y tienen que ser abastecidos por tanques cisterna y como Alcaldía proponemos varias soluciones que brinden respuestas rápidas a la crisis", afirmó.
Una de esas medidas es la entrega gratuita de agua por medio de carros cisterna en la cual la comuna invierte de15 a 27 millones de lempiras anuales.
Afirmó que una de las primeras tareas que tendrá el Frente Ciudadano por el Agua es asegurar que los pobladores reciban agua de calidad sin importar el sector. Hacer cambios en tuberías que provocan grandes fugas y la construcción de la represa Guacerique II.
"Este frente se establecerá de forma permanente en el marco del Día Mundial del Agua y haremos una caravana para llamar la atención y buscar el apoyo financiero internacional", detalló el edil.
Y es que la decisión está tomada, Luisa María Willingham, de la junta directiva de la CCIT, dijo que la meta es que el Estado se involucre para reclamar el puesto que le corresponde a la ciudad. "No hay muchos fondos, pero no me cabe la más mínima duda que el presidente Porfirio Lobo nos va a escuchar y va apoyar la iniciativa para tratar de buscar la solución juntos", dijo.
Ya no hay marcha atrás, las represas se secan como quien succiona agua de un vaso con una pajilla. Es tiempo que el capitalino comprenda que cada vez que deja la llave abierta para lavarse los dientes, desperdicia tres galones de agua.