Honduras
Sus rostros, pies y manos recobran cada año el brillo y el esplendor que las engalana. El proceso de conservación y restauración al que son sometidas religiosamente en cada época de Semana Santa es realmente milagroso.
Hablamos de las imágenes religiosas que adornan los emblemáticos templos del centro histórico de la capital y que en Semana Mayor adquieren una importancia indiscutible.
Dentro del taller del artista Miguel A. Gómez de la Fundación para el Museo del Hombre Hondureño (FMHH) y bajo la responsabilidad de Héctor Gómez, César Romero y Emerson Valle, desfilan una a una las esculturas que nos remontan a los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.
Actualmente se encuentran en proceso de restauración cuatro ángeles de la Catedral Metropolitana San Miguel Arcángel: Nicodemo, San Juan, San Pedro y la imagen de la Virgen de La Dolorosa.
Juan Manuel Posse, director de la FMHH, detalló que en este momento se recuperan nueve esculturas religiosa que presentan más deterioro.
“Todos los años, el taller hace una evaluación de las imágenes procesionales. Tratamos de colaborar con la Iglesia en el proceso de volverlas a su estado original”, dijo.
Y es que el proceso no es sencillo y literalmente son manos milagrosas las que se encargan de ejecutar la misión.
Se sigue un proceso profesional, con el cual se van recuperando sus colores naturales, tal como fue concebida por el autor.
El proceso
El taller de Miguel Gómez ha logrado recuperar más de 300 obras pertenecientes al patrimonio religioso del país, desde su fundación en 1990.
El proceso para restaurar una escultura religiosa depende de los daños que la misma presente.
“Somos tres los que trabajamos en este taller y para restaurar una imagen utilizamos una técnica de recuperación total de la obra, en las partes donde hay faltantes o agujeros”, declaró Héctor Gómez.
Los materiales a utilizar en esta compleja labor están hechos a base de cola de conejo, carbonato de calcio o blanco de España (una mezcla blanquecina, que sirve para tapar las fisuras en las imágenes).
Un aspecto importante es que todos estos materiales son reversibles, lo que permite devolverle la originalidad a las imágenes por muy dañadas que se encuentren.
También, como parte del proceso de las cirugías que se hace a los santos, no pueden faltar colores que pueden ser acrílicos o acuarelas.
Pero no es de la noche a la mañana que una escultura quedará como nueva. Este es un trabajo que puede llevar meses, incluso años, donde mínimo se invierten entre 10 y 12 mil lempiras en cada escultura.
“La recuperación de una imagen depende de los daños que presente, se puede tardar dos semanas, nueve meses o años enteros. El trabajo es tan minucioso que lleva una gran paciencia, hay que recordar que son obras patrimoniales de gran valor”, expresó César Romero.
La temporada de más demanda es previa a la llegada de Semana Santa. Este taller recibe obras procedentes de diversas iglesias del país como Santa Lucía, Sabanagrande, Valle de Ángeles, Choluteca, Talanga y Olancho, entre otros.
La restauración va desde cuadros de pintura antigua, figuras de yeso, pinturas de cabayete, pero se centraliza en pintura y escultura.
Es el único taller que existe después del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH).
Las imágenes del patrimonio religioso son tan delicadas que solo pueden confiarse a manos de expertos.