Honduras
El tiempo se detuvo en la humilde vivienda de Rafa y su "señor padre", como respetuosamente lo llama su hijo.
Después de sacarlos de la calamitosa situación en la que vivÃan, los candiles no volvieron a alumbrar más las mil y unas noches frÃas que pasaron juntos entre toneladas de basura.
Aquel viejo zapato que por años utilizó "Rafa" y que se quedó en la entrada de la casa, al fin fue arrastrado por algún aguacero del invierno anterior, llevándose consigo la triste y dramática historia de estos capitalinos.
Durante los meses que "Rafa" permaneció hospitalizado, el hogar RodrÃguez-Castellanos permaneció cerrado y en silencio casi sepulcral.
Luego que "Rafa" salió del hospital Mario Mendoza y hasta que mostró mejorÃa, volvió a ella. Los vecinos más cercanos y las enfermeras del centro de salud se encargaron de limpiarla, pintarla con carburo y hacerle unas improvisadas ventanas.
De sus casas sacaron dos colchones, una colcha, una vieja mesa y dos galones para almacenar agua, y asà se mantiene la habitación de Rafael.
En la cocina también hay señales de vida. Un fogón, unos leños de roble y una parrilla de ventilador donde almacena sal, café, fósforos y unos bananos confirman que es asÃ.
El resto del inmueble permanece vacÃo y en completa ruina, sin techo y sin ventanas en su interior. Las recientes lluvias han agudizado el deterioro.
El deseo de Rafael en las vÃsperas de su cumpleaños número 50 es reconstruir su vivienda y tener una cama nueva.
"Me gustarÃa que estuviera arreglada mi casa, porque lo que más anhelo es volver a vivir junto a mi señor padre", nos confesó, mientras intentaba sostener con una cuerda la viga que cayó en el centro de la sala.
Don Tulio RodrÃguez podrá regresar a su casa cuando esté en condiciones aptas para habitarla.
Se necesita cambiar el techo, resanar las paredes, hacer puertas y ventanas, instalar la luz y el agua potable y habilitar un baño. Su intención de reinsertarse a la sociedad va muy en serio. Rafael pide con todo el corazón ayuda para tener un taller o un empleo digno.
"Lo que más puedo hacer es pintar y me gustarÃa dedicarme a esto", afirma. EL HERALDO hace el llamado a personas, empresas e instituciones a que pintemos un mejor futuro para estas personas que son un ejemplo de perseverancia.