Honduras
Llegaron a sus vidas de repente para quedarse. Su necesidad de afecto, su soledad y la calamidad en la que vivían en un mundo ficticio, de locura, los conmovió y los hizo no separarse de ellos.
Sandra Hernández, Remberto Padilla, Basilio Gómez y Betty Guevara son cuatro capitalinos de buen corazón que han aportado su grano de arena en la recuperación de don Tulio y Rafael.
Padre e hijo forman parte de las vidas de estos cuatro corazones solidarios.
Desde una enfermera que los alimenta, los baña y cuida de su salud, un capitalino que dota de pinturas y material a Rafael y lo ha recibido en su casa como uno más de su familia, un enfermero que ha cuidado a don Tulio y siempre confió en su recuperación, hasta una vecina que ha compartido todo lo que tiene con ellos, estos ángeles guardianes, sin duda, se merecen todo el reconocimiento.
No fue EL HERALDO, sino personas como ellos, como la Alcaldía, la Región Metropolitana de Salud y el hospital psiquiátrico Mario Mendoza, que prestos atendieron el llamado de este rotativo y por voluntad propia se han sumado a una causa que ahora vuelve a ser de todos para lograr un final feliz.
Personas que han contribuido a su recuperación
"Son un ejemplo de que cuando se quiere se puede"
El cariño que siente por ellos es maternal.
Sandra Amador, administradora del centro de salud La Concepción de la colonia Río Grande, ve a don Tulio y a Rafael como si fuesen sus hijos. La devoción que les procesa despierta ternura. A esta abnegada enfermera le ha tocado bañarlos, cambiarlos, darles comida y mucho amor a padre e hijo.
Sandra los descubrió inmersos en su locura y fue la primera en dar la voz de alerta de la situación en que se encontraban.
Ahora, está orgullosa de ellos, "el cambio ha sido grande, son un ejemplo de que cuando se quiere se puede", dijo.
Cada tres meses lleva a Rafael al hospital Mario Mendoza donde recibe tratamiento. Y le permite bañarse y cambiar sus trapos sucios por ropa limpia en el centro.
"Estoy orgulloso de Rafael, ahora es parte de mi familia"
Remberto Padilla ha acogido en su hogar a Rafael como si fuera parte de su familia.
Este capitalino de buen corazón, padre de cinco hijos, es quien incentiva su amor por la pintura y le ha permitido que convierta su casa en un mural al que han bautizado como "Zoológico Muchacha".
"Conozco a Rafael desde hace tiempo. Empecé a ayudarle cuando me dijo que quería trabajar en el arte. Ahora él es parte de mi familia", dijo. Remberto pide un trabajo para Rafael en el que pueda desarrollar su arte.
"Yo le he visto la recuperación, antes su mente estaba en cero, pero gracias a ustedes que lo sacaron de su casa llena de basura, descubrimos que tiene un don que se lo ha dado Dios".
Asegura que su motivación para ayudar a Rafael son las enseñanzas que le dio su madre. "El amor del vecino es el de sufrir el dolor del otro".
"Guardé el diario porque pensé que se iban a recuperar"
La historia de padre e hijo que vivían entre toneladas de basura tocó el corazón de muchos.
Basilio Gómez, un enfermero del asilo de inválidos del hospital San Felipe, es uno de ellos. El enfermero fue quien realizó los trámites del ingreso de don Tulio, cuando la enfermera Sandra Amador y el equipo de este rotativo llevaron al anciano al asilo.
"Yo fui unos de los enfermeros que recibió a don Tulio y en el estado que venía ahora no es ni la sombra, él venía hablando incoherencias. Pero yo sabía que se iba a recuperar", dijo emocionado.
Gómez aún guarda con celo la primera publicación que mostraba la calamidad en que EL HERALDO encontró a don Tulio y su hijo Rafael. "Yo nunca perdí la esperanza de que se iba a recuperar".
"Don Tulio y Rafa son dos grandes seres humanos"
Las lágrimas rodaron por las mejillas de Betty Guevarra cuando vio a don Tulio tan recuperado. La vecina de siempre, que por años ha estado pendiente del anciano y de su hijo Rafael, es otro de sus ángeles guardianes.
Ella está pendiente de Rafael, le permite bañarse en su casa, le da su desayuno y se encarga de darle sus medicamentos.
"Ha cambiado bastante, le gusta trabajar, no pide sino que hace pequeños encargos", detalló.
Betty no puede creer que ambos se hayan recuperado. "Veo a don Tulio y se refleja mi abuelo, en muchas ocasiones yo lo he bañado, le he dado su café, sé que él me quiere y jamás en sus años de locura intentó dañarme", dijo emocionada.
"Don Tulio y Rafa son dos grandes seres humanos, ellos, no pueden vivir separados. Debemos ayudarles para que vuelvan a estar juntos".