Honduras
Las sonrisas tapizan la ciudad. Karlita, una pequeña de un poco más de tres años que trata de asustar a las palomas que se posan sobre las columnas de la Catedral, sonríe y da gritos mientras su madre compra el periódico.
La capital despertó temprano. Como todos los días, solo que la vista parece diferente, como si quienes transitan por la plaza Central hubiesen decidido enumerar las razones de por qué deben ser felices.
Al fondo de la plaza, dos barrenderas recuerdan entre risas la sopa de mondongo que se comieron ayer y que "estaba de miedo", una frase muy capitalina.
La ciudad donde los niños aún juegan fútbol con sus pies descalzos en plena calle, a pesar que cuentan con 250 canchas polideportivas, está llena de contrastes.
No será cinco estrellas, pero la capital hondureña es la única en el mundo conformada por dos ciudades: Tegucigalpa y Comayagüela.
Es una ciudad de particularidades. Si no que alguien diga en qué otro sitio del planeta a un platillo muy típico de la ciudad le llaman "sándwich de basura", sin temor de que le den desperdicios en medio de dos rodajas de pan molde. O haya comido pastelitos de perro en Los Toneles y un "Calambre" en el bar de Tito Aguacate.
Ubicada geográficamente en un altiplano, a unos 990 metros sobre el nivel del mar, rodeada de colinas, la capital tiene sus encantos. Arquitectos urbanistas consideran que su topografía accidentada, lejos de ser un problema, la convierten en un espacio idóneo de desarrollo urbanístico.
Prueba de ello son los medianos rascacielos que se erigen orgullosos en varios puntos altos de la ciudad.
Cómo la ven sus hijos
Sus encantos son más que sus defectos, por lo menos eso piensan sus hijos, que cuando están fuera añoran sus cerros de plata y sus callejones.
Ellos mismos, mientras van al trabajo, de compras al mercado o a los centros comerciales los fines de semana o disfrutan de un día de diversión, han hecho una radiografía de la ciudad, con una infinidad de razones por las que deben sonreír y estar felices de vivir en la capital.
La consideran una tierra prodigiosa donde se puede hacer turismo ecológico. Muestra de ello son el Parque Nacional La Tigra, El Picacho, La Leona o el cerro Juana Laínez, donde miles de familias han disfrutado de divertidos fines de semana.
En Tegus y su gemela Comayagüela es difícil equivocarse de bus. Las rutas no tienen número, pero el transporte público, que suma más de dos mil unidades, tiene definido su recorrido con nombre, apellido y hasta apodo de los barrios y colonias adonde llega.
Y pedir una dirección es una oportunidad para hacer amigos que están dispuestos a hacer hasta un croquis o llevarlo de la mano con tal de ayudar.
"Doble en esa esquina, va a llegar a una casa verde con portón de madera sin pintar, que es donde vive doña Juanita, la mamá de Luisito... de allí va a ver un puesto de frutas, allí pregunte que cualquiera le va a dar más información". Con esta descripción, ¿quién podría perderse?.
Si los sampedranos están orgullosos de sus amplios bulevares, los capitalinos lo están más de sus antiguos callejones en los que aún está plasmada la historia colonial de la ciudad y su pasado minero.
Ese pasado histórico sigue vivo y se expone con orgullo en al menos 15 centros culturales y museos completos accesibles para el visitante.
Nada que envidiar
Los capitalinos están orgullosos de sus regionalismos, y muchos de ellos están plasmados en nombres de barrios y colonias.
En qué otra parte se llamaría a un lugar El Centavo, El Chiverito, Hato de Enmedio, Los Quebrachitos, Los Robles o se bautizaría con una fecha a una comunidad, como Tres de Mayo.
La estratégica ubicación en el centro del país, solo escogida por la mano de Dios, la convierte en el epicentro político y económico de Honduras.
Aquí funcionan las principales oficinas del Estado y los habitantes tienen acceso a laborar también en el sector privado en rubros como la construcción, servicios o comercio.
Es la ciudad más grande de Honduras, en 1801 su población apenas era de 4,600 personas. Veinte años después con el censo de la Independencia reportaba 5,500 y actualmente la cifra sobrepasa los 1.5 millones de capitalinos.
El 57 por ciento de la población económicamente activa la conforman jóvenes de 25 años.
La educación está al alcance. No será óptima pero cada vez más niños tienen acceso a la escuela. Más de 300 centros educativos públicos atienden la demanda de la población, sin contar las privadas que crecen como la espuma.
En las últimas tres décadas, el nivel superior ha registrado un significativo incremento, 12 universidades están al acceso de miles de estudiantes no solo de la capital, sino también del interior del país y hasta del extranjero.
La salud no es la mejor, pero la población tiene a la mano 13 hospitales, de los cuales cuatro son públicos. Un total de 63 centros de salud están al acceso de los capitalinos, al igual que 250 farmacias, 30 ambulancias y no menos de 300 clínicas privadas.
El turismo y la recreación están presentes. Miles de capitalinos disfrutan en familia de 25 parques y plazas y cuentan con un centro histórico vivo, que es uno de los orgullos de la ciudad.
Sus templos católicos y edificios son exponentes de la arquitectura colonial.
Desde la Catedral San Miguel Arcángel, pasando por el Teatro Nacional Manuel Bonilla, el Palacio Municipal, hasta el Museo para la Identidad Nacional, antes Palacio de los Ministerios, la historia de la ciudad está escrita en piedra, concreto y adobe. Y qué decir de la Plaza Central, que sigue siendo un punto de encuentro para tertulias de los adultos mayores y estudiantes.
Pero no solo hay acceso a turismo urbano, la Ruta de Real de Minas, que incluye Santa Lucía, Valle de Ángeles y San Juancito, es una oportunidad de paseos de fin de semana.
Epicentro de desarrollo
Tegucigalpa y Comayagüela son ciudades de negocios. Su amplio abanico comercial lo conforman unas 160 mil empresas comerciales y de servicio. Además cuenta con 12 mercados que suplen la demanda de los capitalinos, aparte de los seis centros comerciales de prestigio que no tienen nada que envidiarle a otras capitales de Centroamérica como San José, Costa Rica.
En el aeropuerto Toncontín convergen unas ocho aerolíneas, lo que permite el ingreso de inversionistas extranjeros.
Para ellos hay disponible más de 15 hoteles de cuatro y cinco estrellas que ofrecen toda clase de servicios, incluyendo transporte.
La tecnología también está presente en la ciudad, el 99 por ciento de la población tiene acceso a un teléfono móvil, el 85% posee televisor, el 90% una radiogravadora. El 30 por ciento tiene computadora y buena parte del resto busca los café Internet.
Es que es hora de ponerse de buenas. La capital tiene problemas y son muchos, pero si se detiene un momento seguro sonreirá al descubrir que son más las cosas positivas.