Honduras
Ni la muerte puede romper el lazo de amor que une a una madre con sus hijos. Esta unión hace que cada año al conmemorarse el Día de la Madre los cementerios luzcan como verdaderos jardines.
Los vástagos de las madres difuntas visitan la última morada de sus progenitoras para honrar la memoria del ser que dedicó cada momento de su existencia a velar por el bienestar de sus retoños.
Sin duda el día de la madre es la fecha propicia para que cada hijo recuerde los momentos de alegría y felicidad que vivió junto su madre.
Por eso desde ayer, decenas de capitalinos llegaron a los puestos de flores en busca del mejor ramo para colocar en las tumbas de sus madres hoy y mañana.
El mejor tributo
Flores de toda clase se venden en las afueras de los cementerios de la capital, listas para decorar con su colorido las tumbas de las madres que ya se fueron de este mundo.
Geranios, cartuchos, tulipanes, rosas, claveles y toda clase de plantas ornamentales son ofrecidas a varios precios por los comerciantes que anuncian que la mayor venta será hoy y el domingo.
Las flores son los testigos mudos de los versos y discursos que los hijos recitan frente a la tumba de su ser más amado. Y muchos quisieron llevarlas temprano al seno de las autoras de sus días.
El capitalino Oswaldo Amador es uno de ellos. Observando la tumba de su madre recuerda entre sollozos los mejores momentos que compartió junto a ella. "Es un día que celebro con amor, tristeza y cariño porque recuerdo a mi madre", afirma acongojado.
Adela Molina también visita el cementerio para honrar a su madre en cada fecha especial que antes compartía junto a ella.
"La visito cada vez que puedo, en el Día de la Madre, de los difuntos o la fecha de su cumpleaños", asegura acongojada.
Los comerciantes por su parte ofrecen los gíngeres, pompones, granos de oro, lirios, rosas, margaritas y toda una extensa gama de flores, para que nadie se quede sin coronar.
Gladis Ríos, vendedora del cementerio Jardines de Paz Suyapa, asegura que todos los años es testigo de la gran cantidad de personas que visitan este camposanto para recordar a sus madres.
"La gente se aglomera más los días sábado y domingo a comprar su ramito para coronar las tumbas", afirma.
Los ramos que ofrecen son tan grandes o tan pequeños como los prefiera el cliente, los hay para acomodarlos al alcance de todos los bolsillos.
Las flores que más solicitan los capitalinos para rendir tributo a sus madres son los lirios, gíngeres, margaritas y pompones porque son las más cómodas en cuanto al precio y abundan en estas fechas, afirma la comerciante Ana García.
Los precios son accesibles: usted puede obtener un ramo grande de moño por tan solo 20 lempiras, los pompones y granos de oro tienen un valor de 30 lempiras, los gíngeres cuestan 50 lempiras.