Honduras
Reina Betancourt, habitante del popular barrio El Manchén, se indigna cada vez que vecinos inescrupulosos convierten las aceras de la comunidad en botadero de desechos sólidos.
Esta capitalina no entiende la actuación de los vecinos, más cuando el tren de aseo cumple con su horario de recorridos en esa zona.
"Yo veo que no se tiene cuidado con la basura, sin necesidad la sacan a la calle y cuando llueve es problema, porque se van taponando los tragantes, y esto trae inundaciones", declaró Betancourt.
La preocupación de esta capitalina es una realidad que se vive a diario en una ciudad, donde además de un obsoleto e insuficiente sistema de aguas lluvias, la basura es uno de los principales detonantes de las inundaciones cada invierno.
Aunque las autoridades aseguran que ha habido una disminución en la recolección de desechos sólidos, a diario el tren de aseo recoge 1,150 toneladas de desechos.
Sin cultura de limpieza
La preocupación de Reina Betancourt es válida, cuando ella y su familia se enfrentan cada vez que llueve al temor de que su vivienda resulte inundada o, peor aún, quede bajo escombros.
Ella engrosa la lista de los 400 mil capitalinos que residen en zonas de riesgo, proclives a inundaciones o deslizamientos.
Y es que esa realidad se palpa cada vez que llueve, solo de la colonia Kennedy, que ocupa el segundo lugar en generación de desechos sólidos en la ciudad, salen a diario no menos de 20 toneladas de basura.
Tegucigalpa y Comayagüela son las ciudades de Centroamérica que más producen desechos.
Cada capitalino genera un promedio de libra y media diaria de basura, parte de la cual va a parar a las cunetas, impidiendo el paso de las aguas lluvias durante el invierno.
La cantidad es tal que las 95 unidades recolectoras que realizan los recorridos diarios en la capital no dan abasto para mantenerla limpia, a pesar de que hasta laboran en horario nocturno.
Según las autoridades de la Alcaldía Municipal, se está frente a un problema álgido cuya solución dependerá en gran medida del grado de consciencia que adopte cada capitalino cuando se dé cuenta que al tirar la basura a la calle se hace daño a sí mismo.
"La gran mayoría de las inundaciones que se han dado en la ciudad han sido por tragantes que estaban totalmente llenos de basura, una costumbre como que el ciudadano no termina de aprender el daño que causa esto y a la falta de mantenimiento", dijo Ricardo Álvarez, alcalde municipal.
Insistió que a nivel de la comuna se ha hecho lo que corresponde, pero no se puede tener vigilancia permanente para que las personas no depositen basura en sitios inadecuados.
"No podemos tener a un policía en cada tragante, aquí lo que corresponde es hacer el llamado a cada ciudadano, a cada vecino a que tratemos de proteger lo nuestro que tanto nos cuesta, siendo cuidadosos y no depositando basura en tragantes y cunetas", enfatizó Álvarez.
Por su parte, Carlos Cordero, comandante general del Cuerpo de Bomberos, maneja el criterio de que los capitalinos deben hacer esfuerzos y apostarle a la cultura de la limpieza, lo que al final se convertirá en la mejor manera de prevención.
"En la capital vamos a seguir teniendo el mismo problema con inundaciones si no nos convencemos que darle el tratamiento adecuado a la basura es la solución", expresó Cordero.
Desde la escuela
A criterio de Carmen de Urrutia, maestra de la escuela República de China, ubicada en la Residencial Honduras, los temas de prevención de riesgos y otros que se derivan del mismo como el control de la basura deben abordarse en el hogar y luego ser reforzados en la escuela.
"En estos momentos que el tema de la vulnerabilidad está latente, lo más indicado es concienciar a los escolares, enseñándoles qué hacer y el manejo de la basura es importante abordarlo desde el hogar", señaló la docente.
Uno de los sectores que está aprendiendo a convivir en medio del riesgo y la vulnerabilidad es la colonia Canaán.
Pero con todos los esfuerzos que estos pobladores emprenden, el problema de basura que generan vecinos de otros sectores, al convertirles un predio en botadero de desechos, causa graves daños a la quebrada que cruza la zona.