Honduras
La suspensión de las alertas dio un respiro al estrés y la zozobra de los hondureños, pero para más de 1,100 capitalinos que a cinco días del desastre se mantienen en los albergues, la emergencia no ha pasado.
La relativa calma con que los capitalinos retornan día con día a una suspicaz normalidad es el contraste de lo que se vive dentro de escuelas, kínderes, centros comunales y hasta iglesias, que desde el domingo anterior cambiaron de funciones para convertirse en hogares temporales para los más de tres mil damnificados que dejó la tormenta tropical Agatha.
Cada hora que pasa es un reto para las hacinadas familias que aún permanecen en los albergues porque sencillamente no pueden regresar a sus destruidos hogares.
El hacinamiento, la propagación de enfermedades gastrointestinales y respiratorias, la falta de agua y ahora de alimentos, mantiene a niños, jóvenes, adultos y ancianos librando una verdadera lucha por sobrevivir.
Don Marco Tulio Vásquez, un anciano de 34 años, albergado en la escuela Juan Guifarro López de la colonia Betania, siente que la vida se le está yendo.
Su asma crónica le ha complicado la respiración y en el duro suelo, con una máscara en su rostro, aguarda paciente, pero sin fuerza, por la ayuda gubernamental.
Dramática situación
La dura realidad no ha cambiado y sigue mostrándole su calamitosa cara a decenas de familias albergadas. En muchos albergues, en una sola aula se mantienen hasta 15 familias.
La enorme proliferación de mosquitos y zancudos, producto de la humedad, es apenas un obstáculo que deben soportar.
A cinco días de ocupar los acopios temporales, muchos bebés aún se encuentran desnudos y descalzos, con apenas un pañal desechable con el que pasan todo el día.
Escolares que asistieron ayer atendieron el llamado de las autoridades de regresar a clases; sucios, sin zapatos, sin alimento alguno en sus estómagos y con improvisados cuadernos.
En el caso particular del albergue del centro comunal de la colonia Las Torres, donde la mayoría de los 65 damnificados lo perdieron todo con las lluvias, los niños y algunos adultos llevan dos días sin bañarse.
"Lo más crítico que enfrentamos ahora es que no tenemos qué comer, a veces son las 2:00 del medio día y solo hemos recibido un vaso desechable con café", relata Margarito Martínez, quien se encuentra en el albergue con sus 6 familiares.
Doña Gina Eraso, otra de las albergadas que tiene cuatro meses de gestación, confirma que ayer solo recibieron un sándwich en todo el día.
Estas 15 familias fueron evacuadas en plena emergencia ya que habitaban en las orillas del río Guacerique, zona que el alcalde capitalino, Ricardo Álvarez, declaró como inhabitable.
Las embravecidas aguas del domingo se llevaron las improvisadas casas de madera y a las pocas que quedaron en pie se les vino encima un alud de piedras y sedimento.
"Le pedimos encarecidamente al gobierno que no nos olviden, esto es una pesadilla porque sentimos que las autoridades solo nos vinieron a tirar y las ayudas no llegan", expresó Rony Valladares, damnificado de Las Torres.
La mayoría de los damnificados han pasado noches en vela por la incomodidad, los dolores de cuerpo y la zozobra de no saber qué pasará con ellos.
Y aunque ayer unas 500 personas dejaron los albergues por determinación de cierre de 10 de ellos, por parte del Comité de Emergencia Municipal (Codem) no sabían cómo enfrentarse a ella y mucho menos cómo iniciar de nuevo en sus inundados hogares.
Contrarreloj
Sandra Pinto, coordinadora de la comisión de albergues de la Alcaldía Municipal, confirmó que con la suspensión de alertas, el Codem procedió a cerrar ayer los primeros 10 albergues, por lo que quedan activados 20.
Aunque dijo que no tienen reporte de problemas, incomodidad o hacinamiento en los albergues, están haciendo los estudios socioeconómicos para poder ayudarlos.
La preocupación es que la misma funcionaria informó que un centro de acopio no puede estar abierto más de ocho o 10 días, porque se convierte en un foco de contaminación.
El avance del estudio es significativo, asegura Pinto, al tiempo que confía que estará concluido este fin de semana para comenzar a gestionar las ayudas.
"La gente que ya regresó a sus hogares eran capitalinos que fueron movidos por prevención y cuyos inmuebles no resultaron severamente dañados", dijo.
Por otro lado, comentó que los albergues fueron activados con raciones de alimentos para una semana, por lo que puso en duda que se esté reportando problemas de alimentos en los albergues.
Pinto adelantó que la Alcaldía Municipal tiene listo un terreno para urbanizar y llevar a las personas que perdieron todo en la emergencia, aunque no precisó dónde se localiza.