Honduras
Así como las sagradas notas del Himno Nacional hacen vibrar de patriotismo el corazón de los hondureños, también el coraje y la valentía de quien se consagró como el primer defensor de la soberanía nacional se mantienen vivos.
Después de 473 años, el legado de Lempira, el imponente "Señor de la Sierra", continúa inspirando a los escolares capitalinos.
Su figura despierta tal fervor como no lo hacen próceres como Morazán, Valle o Cabañas.
En la emblemática escuela que con elevado orgullo se honra en llevar el nombre del valiente guerrero, cientos de escolares están comprometidos a seguir su ejemplo.
En el mes dedicado a la hondureñidad y al primer héroe nacional, los estudiantes se apasionan con su historia, que aún en nuestros días sigue salpicada de fantasía.
Fortaleciendo la identidad
La sangre del valiente indígena se ha puesto en defensa de la soberanía. Y los alumnos toman en sus manos esta responsabilidad.
Y para no pasar por alto esta fecha importante, están listos para representar lo que se ha convertido en una tradición cívica: dramatizar la vida del héroe, sus batallas, sus combates, sus luchas y su muerte en El Congolón.
Todo está listo. Melvin Joel Durán, alumno del sexto grado, sueña que es el valiente Lempira.
Su imaginación lo transporta lejos y se ve en la comarca de Cerquín, luchando, defendiendo su territorio, junto a otros guerreros de su tribu, oponiéndose a la fuerza de los colonizadores y conquistadores españoles.
"Yo quiero ser como Lempira", declaró con convicción mientras se ataviaba a la usanza del cacique: la cara pintada, un taparrabo, una aljaba sobre sus espaldas y una corona de plumas ceñida sobre su cabeza, sin faltarle el arco y las flechas.
"Me gusta vestirme como Lempira y lo hago por amor a la patria, así como lo hizo él cuando batalló con los españoles y murió en El Congolón", manifestó.
Hinchados de patriotismo
Otro que siente correr por sus venas la sangre del héroe es José David Henríquez, alumno del sexto grado. La emoción lo delata cuando le pintan su inocente carita con colores llamativos que hacen resaltar su tez trigueña.
Asimismo se coloca un taparrabo, dejando descubiertos sus pectorales, y da gritos de júbilo creyendo que es el "Señor de la Sierra".
"Yo también quiero ser como Lempira, porque fue un guerrero muy valiente, no le tenía miedo a nada", aseguró.
Para niños como Juan José Barahona, imitar a quien la historia registra como el primer defensor de la patria es un acto de heroísmo, pues ven en el cacique de origen maya-lenca al hombre valiente que necesita Honduras.
Este mismo pensamiento se apodera de Andy Yafet Ramírez, Kevin Alejandro Medrano, Marvin Zavala, Ángel Enmanuel Guerrero, Omar Arístides Mejía y Jareck Fernando Zelaya, quienes igual que al bravo Lempira están dispuestos a ofrendar su vida por la patria.
Samuel Díaz Soto, subdirector de la escuela de Varones Lempira, manifestó que "esta obra es una manera de ofrecerle aprendizaje al alumno y a los capitalinos, para recordar nuestras raíces y la valentía que caracterizó a nuestro héroe nacional".
Pero la emblemática escuela Lempira no es la única que recuerda al héroe. La mayoría de escuelas de la ciudad tienen preparados murales, actos cívicos y hasta desfiles en honor del "Señor de la Sierra".