Honduras
Posan para el lente como si estuviesen listos para salir en una revista.
Gansos, patos, gallinas guineas, jolotes, gallos y gallinas forman parte de una granja urbana que está lista para ser ofrecida al mejor cliente.
Estos animales domésticos representan el sustento de don Maclovio Paguada, un humilde capitalino de 72 años.
Este hombre, residente en la colonia Villa Nueva, se instala dos veces por semana a la orilla de la carretera que conduce a Valle de Ángeles, en el centro oriente de la capital de Honduras, para poder vender los animales que ha criado con esmero y que representan su única fuente de ingresos.
Pero no lo hace solo, sus hijos lo acompañan. Apenas llega coloca las jaulas de los animales, les sirve agua y comida para que no se deshidraten mientras esperan por un comprador.
Es tal su cariño que la mayoría tienen nombre. El ganso se llama Don Paco, al jolote lo bautizó como Don Gilberto, la gallina guinea es Paca y a uno de los gallos de pelea le ha puesto el nombre de Rayo, por la rapidez de sus movimientos.
Un experto comerciante
Quienes lo conocen y le han comprado su "producto" han bautizado su negocio como "la granja ambulante de don Maclovio".
"Llévese esta gallina que está barata, 300 nomás y es suya. Si esta no le gusta le traigo una pintadita o un gallito de pelea, son finos y están bien cuidaditos. Llévelo, no ve que no he comido hoy...".
Con esta perorata a la hora de vender, quién puede resistirse, don Maclovio se las ingenia para atraer a sus clientes.
Los precios también son accesibles y si el comprador pide rebaja, el anciano se baja lo más que puede sin perder de vista que el pago debe ser acorde a la mercancía.
Los costos por animal, dependiendo la raza, oscilan entre 300 y 500 lempiras.
Los más buscados son los gansos y los jolotes y por supuesto su costo es más elevado. Algunos cuestan hasta mil lempiras.
"La verdad es que uno tiene que hacerle frente a la vida, hay familia que mantener y yo vivo de la venta de los animales, los traemos de largo, algunos requieren de un cuidado especial. Los alimentamos muy bien con su concentrado y comida especial", narró Paguada.
Las opciones
La mayoría de compradores son padres de familia que llegan en busca de una mascota para sus hijos.
"Comprar un animalito se vuelve una aventura, a mis hijos les gustan mucho los gansos y los quiero premiar por su buen rendimiento en la escuela comprándoles una mascota", dijo Carlos José Fernández, padre de familia, mientras discutía el precio con don Maclovio.
Pero este señor no es el único. La esquina de McDonalds en el bulevar Morazán es el punto de venta de perros de diversas razas.
Desde bebés siberianos, cocker spaniel, pequinés, rottweiler, boxer, labrador y hasta "aguacateros", se ofrecen en la calle, desde 1,800 lempiras en adelante.
La mayoría son familias que se dedican a la crianza de estas mascotas. Otros puntos de la ciudad son la salida a Olancho, Plaza Miraflores, donde se ofrecen perros y pollitos; la salida a Danlí, donde venden perros, gallinas y hasta hámsteres, ya que forman parte de la lista de venta de animales que se ha convertido en un medio de subsistencia en la ciudad.