Honduras
La noche del pasado 16 de mayo la tragedia entró en la vida de Michael Edgardo Romero.
Un disparo en la espalda que le infirió un desconocido lo colocó al borde de la muerte. Michael recuerda muy bien los hechos.
"Yo iba caminando por una calle de mi colonia, la Flor del Campo, a eso de las 11:00 de la noche porque venÃa de regreso a mi casa de una fiesta que se celebró en casa de unos amigos. Mientras caminaba por un callejón un hombre extraño que caminaba hacia mà chocó con mi hombro, yo le pedà disculpas y seguà mi camino. Pero él se molestó y me insultó, yo no le presté atención a sus palabras, segundos después escuché una explosión y caà al piso".
Un alto precio
El joven Michael, de 22 años, nunca se imaginó que un simple accidente podrÃa causar tanta furia en una persona como para querer matarlo.
Desde ese momento su vida cambió por completo, del joven alegre que jugaba fútbol con sus amigos todas las tardes ya queda poco, pues desde la fecha del atentado permanece postrado en una cama del hospital Escuela.
La bala que atravesó su espalda pasó por su cadera quebrándole el hueso de la pelvis, lo que impide todo movimiento en sus extremidades inferiores.
Una operación representa la única esperanza para que este joven pueda volver a caminar. Para poder someterse a la cirugÃa de cadera, necesita una prótesis de aluminio que tiene un costo de 42 mil lempiras.
De no lograr juntar este dinero de inmediato, su sueño de caminar de nuevo y tener su propio taller no podrá ser realidad.
Su situación ha conmovido a Nicole Quesada, una hondureña que radica en Nueva York, quien aportó los primeros 500 dólares con los que se abrió la cuenta 06421200009444 en banco Ficohsa, donde las personas solidarias pueden hacer sus aportes.
La familia de Michael es de escasos recursos y no tienen los medios para financiar la costosa prótesis.
La mayor ilusión de Michael es recuperarse para poder retomar sus estudios en el Instituto Saúl Zelaya Jiménez, donde cursaba el tercer año de ciclo común.