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Casas destruidas por falla en La Obrera

Desde las 4:00 de la mañana de ayer, unos 200 empleados de las microempresas de barrido de la comuna capitalina se dedicaron a limpiar la zona de desastre.
26.07.10 - Actualizado: 27.07.10 07:57am - María Ortiz: maria.ortiz@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

Por las noches, el crujido de las paredes de madera podrida e hinchada por el agua se escucha cada diez minutos.

Como si se tratara de la melodía más sonada en la radio, doña María del Pilar Salgado ha memorizado cada ruido, aunque no duran más de 15 segundos, la hacen sentir como algo apocalíptico.

En los nueve minutos de diferencia entre un crujir y otro, esta vecina de la peligrosa colonia Obrera de Comayagüela, lo único que hace es llorar y orarle a Dios por la vida de sus dos pequeños hijos.

En la última semana, esta angustiada madre, ha registrado a cabalidad la frecuencia en que su humilde vivienda cruje y se inclina hacia enfrente, siguiendo el curso natural de la accidentada geografía de la zona inhabitable.

El domingo anterior, su temor alcanzó niveles inimaginables, cuando la tormenta de apenas 35 minutos, alimentó la falla geológica que pasa por la zona, separándole la pequeña sala de la improvisada habitación forrada con plástico.

Todavía anoche, esta humilde familia se tenía que conformar con tener libre el espacio para las dos camas donde descansar.

"Acá me toca dormir a los niños y yo me quedo sentada al lado de ellos, pidiéndole a Dios que la casita no nos caiga encima, porque qué puedo hacer si no tengo a dónde ir", relata, rompiendo en llanto.

La pequeña Joselin López de seis años, apenas comprende lo que sucede, pero a su corta edad es la confidente y el testigo mudo de la desesperación de su joven madre de 22 años.

Evelin Reyes, es otra de las afectadas. Su casa ha quedado prácticamente irreparable.

Hace tres días que un reducido cuarto en la parte de atrás de la propiedad cobija a cinco integrantes de su familia, incluyendo a su madre Gertrudis Moncada, una adulto mayor que no puede caminar por una lesión en su pierna derecha.

Las dramáticas historias se repiten en cada vivienda dañada de la primera calle, 17 avenida de la Obrera, donde sus habitantes se encuentran en serio peligro.

La mayoría de estos vecinos ha buscado refugio en las viviendas de algún familiar, pero otros, exponen sus vidas al quedarse, por no tener otra opción de vivienda.

La última semana ha sido como un episodio de pesadilla, casi apocalíptica para estos humildes capitalinos. Las lluvias y la reactivación de la falla geológica ha rajado por la mitad al menos 25 viviendas.

La calle de terracería, en la entrada principal de la colonia también se abrió en dos partes. Las cunetas quedaron soterradas por el movimiento del suelo y la amenaza de la temible quebrada El Sapo, es más latente que nunca.

Las zonas aledañas como El Pastel y el barrio Sipile no se escapan del peligro. En estas zonas también se registraron deslizamientos y daños leves en tres viviendas.

Dos fallecidos

El reporte del Cuerpo de Bomberos de la negra noche del domingo registró dos personas fallecidas.

En lo más fuerte de la tormenta, Carlos Virginio Ortiz (32 ) y Gustavo Salgado (22) ayudaban a un vecino a romper un muro para abrirle paso al agua, con tan mala suerte que la corriente terminó arrastrándolos a la quebrada El Sapo.

El mismo domingo se recuperó el cuerpo de Ortiz y sus restos eran velados en su colonia, Flor del Campo número Uno.

Pese a la maratónica jornada de búsqueda y rescate de los bomberos, hasta el cierre de esta edición no se había encontrado el cuerpo de Salgado.

"Se recorrió todo el embaulado de El Sapo y no fue encontrado. La experiencia nos indica que el cuerpo ya está en el río Choluteca", informó Óscar Triminio, portavoz del cuerpo de socorro.

El equipo siguió hasta el mediodía de ayer la búsqueda en esa dirección y llegaron hasta Casa Quemada. No obstante, el pertinaz aguacero que caía en Lepaterique, que es donde nace, se reportaba una elevación del caudal del río y hubo que suspender el rescate.

La vivienda en la que habitaban colapsó ante la fuerza del agua, provocando que los dos hombres fueron arrastrados, c Doña Jacky Rosibel Salgado y sus tres niñas han quedado en la calle. La corriente no solo se llevó el esfuerzo de toda una vida, sino que ha dejado aterrorizada a la pequeña Rosibel Salgado de 14 años. "Ella estaba en la casa cuando se derrumbó y el impacto la tiene perdida en un trauma psicológico que la mantiene en el Mario Mendoza", señaló su acongojada madre.

600 vendedores afectados

El aguacero también hizo estragos en los mercados de Comayagüela.

La salida de cauce de la quebrada El Sapo a raíz de la gran cantidad de basura que terminó obstruyendo el canal de alivio, dejó a unos 600 puestos de los mercados Las Américas y San Isidro, sumergidos entre el lodo.

Desde las 4:00 de la mañana de ayer, unos 200 empleados de las microempresas de barrido de la comuna capitalina se dedicaron a limpiar la zona de desastre.

Muchos locatarios no sabían de las inundaciones hasta que llegaron a la zona a abrir sus fuentes de trabajo.

Toda la zona que comprende mil puestos de venta resultó afectada. En la zona de El Mirna se vino abajo un enorme muro que se sumó a los obstáculos de la quebrada.

Los daños se cuantifican en tres millones de lempiras, según Fredy Osorio, dirigente de los mercados y enlace de la Alcaldía Municipal.

La mercadería quedó mojada y una pequeña parte quedó inservible. Se perdió toda la venta de frutas y verduras de Las Américas.

Entre tanto, Julio Salgado, presidente de la Comisión de Mercados de la comuna capitalina, relató que el canal de alivio trabaja en un 50 por ciento, por lo que es casi inevitable una nueva inundación en la zona.

El Servicio Meteorológico Nacional pronostica que las lluvias continuarán durante las próximas 48 horas, generalmente en horas de la noche, producto de una nueva vaguada en la zona de el Caribe.

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La abertura casi apocalíptica, por el centro de la vivienda de Gertrudis Moncada, mantiene hacinada a toda su familia en un reducido cuarto en la parte de atrás de su propiedad en la colonia La Obrera.
La abertura casi apocalíptica, por el centro de la vivienda de Gertrudis Moncada, mantiene hacinada a toda su familia en un reducido cuarto en la parte de atrás de su propiedad en la colonia La Obrera.

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