Honduras
Su delgada figura apenas puede sostenerse sobre una silla mientras espera que fumiguen su casa.
Si se le puede llamar asà a la covacha de tres por tres metros de tablas viejas, situada en la colonia Villa Unión, donde pasa sus dÃas doña Elena Pineda.
La anciana, de 72 años de edad, no puede mover sus piernas porque un derrame cerebral la dejó paralizada.
Su cuerpo presenta un visible estado de desnutrición severa y úlceras en sus miembros inferiores a causa de la falta de movimiento. Y por si fuera poco, su única compañÃa de vez en cuando es un hijo alcohólico que la maltrata, ni siquiera la alimenta y mucho menos intenta buscarle alivio a sus males con algún medicamento.
El frÃo es el único compañero en los dÃas y noches de soledad y tristeza que vive sobre una cama de pita con cartones como único colchón.
"No tengo familia que me ayude, los únicos que se acuerdan de mà son algunos vecinos que a veces vienen y me traen algo de comer. Lo único que pido es un lugar donde pueda vivir mis últimos dÃas con dignidad", dijo con lágrimas en los ojos la humilde mujer.
Cada dÃa representa un reto. Para ir al baño debe arrastrarse haciéndose de las paredes.
"Tuve un hijo pero es un ingrato, el otro dÃa las ratas casi me arrancan la piel, como no puedo moverme, como pude las espanté. Solo Dios se compadeció de mÃ, no quiere llevarme aún", continuó.
Doña Elena necesita ser evaluada por un médico que dictamine la gravedad de su estado y sus posibilidades de mejorar su salud.
Y de inmediato debe ser trasladada a un asilo donde se le puedan brindar alimentación, cuidados y sobre todo amor.
"Todos los dÃas le pido a Dios que alguien se apiade de mà y me ayude a pasar mis últimos dÃas en un mejor lugar. Pero el Señor sabe cuándo es el momento, todo en el tiempo de Dios. No pido mucho, solo un techo y comida, de lo demás Dios se encargará", dijo con fe.
Los vecinos aseguran que muchas veces se queja por las noches, no saben si de dolor, de frÃo o de hambre.
Su vida se está apagando poco a poco por la falta de atención. Lo que pide no es mucho, apenas una cama tibia en un asilo de ancianos, alimentos y atención médica.