Honduras
Lo que sucedió ya se veía venir. La estructura de la colonia La Obrera no soportó más el azote de la naturaleza y terminó la madrugada de ayer sumida entre escombros.
La saturación del subsuelo y la pertinaz tormenta de la noche del lunes hicieron sucumbir viviendas, cuarterías, muros perimetrales, centros educativos e incluso la iglesia evangélica de la zona.
Una a una, las humildes casitas de la parte baja cedieron a la fuerza del agua y mantienen a 85 niños y 60 adultos en la calle.
El crujir de las estructuras que se escuchaba como eco en cuadras enteras, se convirtió en la alarma para los pobladores y para los cuerpos de socorro, que ante la inminente amenaza tuvieron que evacuar a varias familias bajo la tormenta.
En la emergencia, los bomberos habilitaron una tienda de campaña en la calle principal, donde muchos niños, adultos y ancianos pasaron las horas más frías y desesperadas de sus vidas.
Apenas unas colchonetas que llevó la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) y las sábanas que sacaron de sus viviendas, mermaron el frío a quienes pudieron descansar.
Y es que en la zona de desastre no hay ni una sola escuela o kínder que pueda servir de albergue temporal, ya que con los daños que sufrieron, ninguna reúne las condiciones de seguridad e higiene necesarias.
En total son 46 viviendas las dañadas, de las cuales 20 tendrán que ser demolidas.
El kínder Paca de Lardizábal, la escuela Marcelino Pineda y la Iglesia de Dios Fuente de Vida resultaron con severas fisuras en las paredes y piso.
Las tuberías del sistema potable colapsaron a raíz del hundimiento y los movimientos telúricos en la zona y fue necesaria la suspensión del servicio.
Asimismo, los bomberos cortaron el fluido eléctrico a fin de evitar el calentamiento de los transformadores, ya que muchos cables de alta tensión quedaron en el suelo al caer los postes del tendido.
Existe una grieta
Los severos daños ocuparon la intervención de expertos en desastres. Los bomberos desplazaron equipos especializados en medición de daños. Después de más de 10 horas de inspección, recomendaron declarar inhabitable la zona.
"Hemos constatado los daños y son graves. No habría probabilidad de estabilizar la zona y la sugerencia es que sea desalojada de inmediato para la seguridad y garantía de la población", informó el capitán Mario Valeriano, encargado de la inspección.
El informe de los bomberos reveló que existe una grieta de 400 metros de ancho y 200 metros de longitud, que provoca que las viviendas se derrumben. Solo con la última tormenta, la zona cedió aproximadamente 70 centímetros hacia la quebrada El Sapo.
Técnicamente, lo que sucede en este sitio, según los expertos, se le conoce como efecto dominó,es decir, una serie de eventos en cadena en una pendiente resbaladiza que inevitablemente culmina arrastrando todo a su paso hasta la parte más baja.
La versión fue avalada por el subcomisionado de Copeco, Randolfo Fúnez, quien alertó que el movimiento del suelo avanza tan rápidamente que se prevé que con otra lluvia se terminarían de venir las viviendas que han quedado en pie.
La falla geológica que atraviesa la Obrera está unida con la que pasa por El Berrinche y ambas se mueven en una sola pieza, y esa presión subterránea es la que ocasiona que los derrumben y hundimientos.
Su recomendación fue más alarmante: desalojar a todos los vecinos antes de las 2: 00 de la tarde de ayer.
Debido al constante peligro, los bomberos están de forma permanente en el sector para evacuar a más familias en caso que los torrenciales aguaceros provoquen más derrumbes.
Zona inhabitable
Ante la alerta de Copeco, en su inspección en la zona, el edil capitalino, Ricardo álvarez, anunció que se declarará inhabitable. Pero la Obrera no fue la única recomendada para ser zona no habitable.
Las lluvias desnudaron la vulnerabilidad del sector dos y cuatro de la colonia José Ángel Ulloa, donde se reportaron ocho viviendas destruidas y 20 propensas a venirse abajo.
Don Luis Alberto Sarmiento, un humilde albañil, lo único que pensó fue en sacar del peligro a sus siete niños y desde hace tres días duermen en la casa de un vecino.
La mayoría de familias damnificadas optó por salirse de la zona y mudarse temporalmente a las casas de sus vecinos, ya que no podrían pasar una noche más en ese peligro inminente.
Habilitados 3 albergues
La respuesta solo llegó a La Obrera. La calamidad de la población que permanecía desde anoche en la calle, era tan evidente que obligó al edil a habilitar tres albergues: el centro comunitario IZA, la Escuela Simón Bolívar y la Iglesia San Juan Bosco.
En este último sitio, ubicado en la colonia Las Ayestas se trasladó la mayor parte de los afectados que accedieron irse al albergue. Asimismo, se comprometió a otorgar el pago de alquiler en otras viviendas.