Honduras
La mañana del 16 de octubre de 1792, los señores Eusebio Morazán Alemán y Guadalupe Quezada Borjas llevaron a su hijo Francisco Morazán Quezada a recibir el sacramento del bautismo.
El recién nacido, que más tarde se convertiría en el paladín de la unión centroamericana, recibió las aguas en el bautisterio de la iglesia San Miguel Arcángel de manos del sacerdote Juan Francisco Márquez.
Construida en 1646 por el cura y vicario don Francisco de Alemán, tal y como se detalla en su inscripción, la pila bautismal de la Catedral San Miguel Arcángel es una reliquia emblemática.
Además de histórica, esta pila que luce en el bautisterio ubicado al lado derecho en la entrada principal de la Catedral, puede decirse que es el único vestigio que queda de la antigua parroquia de San Miguel Arcángel, que se incendió en 1746.
La misma está elaborada en piedra rosada, extraída de las canteras aledañas a la antañona Real de Minas y, aunque no se precisa quién la construyó, es una verdadera joya patrimonial.
"La pila de la Catedral, que tiene su propio espacio, es lo último que queda de la antigua parroquia de San Miguel de Tegucigalpa, es histórica porque es la pila donde se bautizó al general Francisco Morazán", relató el historiador Ernesto Argueta.
Recintos sagrados
Ubicados bien al lado derecho o izquierdo, en la entrada principal de los templos católicos, los bautisterios se constituyen en recintos sagrados. El lugar donde se recibe el primer sacramento, donde la persona goza del privilegio de Dios al ser limpiado del pecado original, la iniciación a la vida cristiana.
Aunque se puede decir que los bautisterios ya no son utilizados debido a que ha cambiado la forma de recibir este sacramento, no dejan de ser reliquias históricas de interés para la feligresía.
En la Catedral San Miguel Arcángel, además de la legendaria pila bautismal, se encuentran otros elementos como el espacio donde se guardaban los santos óleos y una mesa.
El recinto es decorado con un antiguo cuadro que se supone corresponde al pintor criollo Miguel A. Gomes, y donde se recrea el bautismo de Jesús.
En esta pila bautismal han recibido su el primer sacramento ilustres personajes de Honduras, tal es el caso del presbítero José Trinidad Reyes, que en un fragmento de su fe de bautismo se lee lo siguiente: "En la iglesia parroquial del Señor San Miguel de Tegucigalpa, el 14 de junio de 1797, el reverendo padre fray Nicolás Hermosilla, previa licencia mía, bautizó solemnemente, a un niño que nació el 11 del mismo, quien puso por nombre Juan José Sahagún de la Santísima Trinidad; hijo legítimo y de legítimo matrimonio de Felipe Santiago Reyes y de María Francisca Sevilla.
Fue madrina doña María Josefa Araurrenechea, quien quedó advertida de su obligación y espiritual parentesco y firmé Juan Francisco Márquez.
Al igual que estos próceres de la hondureñidad, en este lugar recibieron el bautismo otros ilustres como el José Santos Guardiola y Ramón Rosa, entre otros.
"A lo largo de tanto tiempo, todas las familias católicas fueron bautizadas en esta iglesia", declaró el historiador.
Según registros, fue en los inicios de la década de los 80 que se dejó de utilizar la pila bautismal de la Catedral para realizar el sacramento del bautismo.
Otras reliquias
A unos metros de la entrada de la Catedral también se conservan dos pequeñas pilas, donde era colocada agua bendita, que era utilizada por los feligreses al momento de santiguarse.
En la iglesia La Merced y en uno de los laterales del Altar Mayor se encuentra una pila bautismal laboreada en mármol, que data del siglo XVIII.
En este templo, que comenzó a construirse en 1650, han sido colocados casi en su entrada dos recipientes de mármol blanco en forma de conchas marinas, donde se ponía el agua bendita.
Las conchas marinas corresponden a la iconografía cristiana desde tiempos de Juan Bautista, que de acuerdo a la tradición utilizó una concha al momento de bautizar a Jesucristo. Otro bautisterio, que por cierto es uno de los pocos que han quedado en las iglesias capitalinas, se encuentra en la ermita de la Virgen de Suyapa.
Según registros, este fue construido con piedra rosada a finales del siglo XVIII, actualmente luce restaurado y es un recinto muy admirado por quienes visitan el hogar de la Patrona de Honduras.