Honduras
El Distrito Central padece de problemas hidrogeológicos tanto en época de sequÃa como de lluvia.
Por si fuera poco, al ubicarse en un valle tectónico, surcado de fallas geológicas en su mayorÃa activas, la capital está expuesta a efectos catastróficos. Este contexto general de lo que ocurre en una ciudad que durante décadas ha crecido en desorden, sin respetar reglas básicas de construcción y manejo del agua y, donde el ciudadano ha perturbado el curso de la naturaleza, es expuesto desde varios escenarios de diagnóstico por el hidrogeólogo argentino Raúl Méndez Escobar.
El experto divide el problema hidrogeológico que aqueja a la capital hondureña desde dos ángulos: la estación lluviosa y la estación seca.
El primero, según Méndez, es un ciclo largo de junio a noviembre que trae consigo lluvias torrenciales que producen perturbaciones en la geomorfologÃa de la ciudad.
Estas modificaciones son causadas en su mayorÃa por el hombre, que en la búsqueda de sus necesidades materiales ha hecho un mal uso de la naturaleza, sin pensar en las consecuencias.
Sobre material volcánico
El hidrogeólogo es del criterio que en el último proceso volcánico producido en el mundo se han insertado a nuestra geografÃa volcanes apagados con materiales propios.
Según el experto, estos tienen capacidad para retener agua. "A esto debemos agregar su posición en el terreno, algunos se hallan en los cuerpos de las montañas, en los taludes y en los valles y, de acuerdo a su posición, son o no vulnerables a las condiciones climáticas actuales", detalló. Méndez explicó que desde que se originaron estas rocas han sufrido alteraciones por temperatura, agua y reacciones quÃmicas.
Este contexto complejo reacciona ante la mano del hombre, que ha modificado los cauces naturales, ha construido viviendas en sitios vulnerables y vÃas de comunicación sobre materiales inconsistentes.
Por otro lado, durante la Estación seca, al no haber precipitaciones significativas de agua, los cauces no tienen agua o solo escurre el caudal básico, sobre todo en los rÃos principales, ya que las quebradas en general se secan.
"Las obras de embalse disminuyen sus reservas al paso del tiempo y como las mismas no fueron planificadas para la alta población existente, al final del ciclo se carece parcialmente de agua a los que están conectados al sistema de agua corriente, pero la enorme población que carece de agua corriente directamente no tiene agua", detalló Méndez.
El experto trae a colación el hecho de que no hay condiciones para hacer grandes obras debido a los costos inalcanzables. Pero que existe un recurso que la gran mayorÃa de los técnicos y funcionarios no toman en cuenta, que es el recurso subterráneo.
"El territorio adyacente al Distrito Central tiene en el subsuelo materiales geológicos que almacenan agua. Esta alternativa es casi inmediata porque se tiene conocimiento de la existencia de acuÃferos productores de grandes caudales. Y los costos son un 10% menor respecto a construir la gran represa de la que se habla todos los años", dijo.
Las apreciaciones de Méndez son sin duda una realidad con la que deben convivir no solo los 1.5 millones de capitalinos, sino que deben enfrentar las autoridades.
Pero si la propuesta de Méndez para la sequÃa es aprovechar el agua subterránea. Qué se puede hacer en este momento cuando los cuatro rÃos y las 13 quebradas que cruzan la capital ya no tienen más capacidad para soportar la enorme cantidad de agua que cae de las nubes estacionarias en forma de tormentas que duran hasta dos horas, causado estragos. Y a la que se suman los dos embalses más grandes, que tienen que dejar que el agua que ya no cabe se pierda en el rÃo Guacerique.
Propuesta viable
El geólogo, experto en gestión de riesgo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Gines Suárez, es del criterio de que las autoridades de la AlcaldÃa deben aprovechar a las personas que extraen arena del cauce de los rÃos, apoyando con ello el proceso dragado, que según él no debe detenerse.
Suárez explicó que se están haciendo dragados en forma permanente, sobre todo en el rÃo Choluteca, pero que la AlcaldÃa en lugar de pagar, podrÃa aprovechar el material que sale de los afluentes.
"Hay que ver si el material se puede vender, depende de la calidad, si no está muy contaminado se puede aprovechar. Además está la quebrada El Cacao, ahà bajó material de buena calidad con la inundación de la Kasandra", dijo.
Aunque se trata de una sugerencia, la medida podrÃa ser aprovechada por las autoridades, que durante años han tratado de impedir que las personas que hacen negocio con la arena asolven los rÃos y quebradas de la ciudad.
"Los dragados que se han venido haciendo si se pudiera vender el material, la AlcaldÃa podrÃa generar ingresos para obras de mitigación. Se puede hacer una comisión con la FiscalÃa, DefomÃn y la Serna.
Puede ser una buena solución para generar ingresos para atender otros problemas". Suárez propone, además, iniciar de inmediato una revisión de los embaulados, verificar si estos están diseñados para el agua que alcanza el afluente cuando llueve.
"Hay que ir interviniento uno por uno, ver si los canales son adecuados para soportar las cantidades de agua que se están produciendo con las precipitaciones. Es un trabajo que va a tomar tiempo pero es necesario", dijo. Ayer, el experto realizó un estudio de la situación en La Obrera para ver la profundidad del deslizamiento y si se pueden tomar medidas para estabilizarlo.