Honduras
Los principales acontecimientos políticos de 2010, el regreso de Honduras al mundial de fútbol y el pulpo Paul son algunos de los temas que el arquitecto Fernando Martínez plasmará en su nacimiento de este año.
La obra que es una tradición que ya cumple 30 años, comenzó a ser edificada desde principios del mes en el Mall Multiplaza, despertando la expectativa de los capitalinos que visitan este espacio comercial.
Cada trozo de loza, paste de cerro y pieza que coloca, lleva como meta despertar el espíritu navideño de los capitalinos y su conciencia social.
Omar Argueñal, un fiel admirador de la obra, cada día camino a su trabajo visita el espacio donde se levantará el nacimiento para ver los avances de primera mano.
"Desde que era un niño visito esta obra y la verdad es que no me aburro porque cada año tiene un toque diferente", dijo.
Y es que todos están ansiosos por conocer los temas de la realidad nacional que serán incluidos en el nacimiento de este año, sobre todo aquellos que causaron impacto en la vida política, económica y social del país y que serán plasmados en el espacio social de la obra.
Ardua labor
Detrás del esplendor del nacimiento está el esfuerzo y dedicación del arquitecto Martínez y sus dos fieles empleados Lindonfo Martínez y Alejandro López, quienes lo han acompañado casi desde el inicio de su aventura.
El arquitecto inicia temprano la labor. Apenas llega se enfunda en un traje color café para evitar dañar su ropa mientras se enfrasca en ese mundo de creación que al final da como resultado un hermoso nacimiento que se ha convertido en uno de los más esperados de la época.
Para apoyarlo en esta causa que ya suma 30 años está don Lindonfo, quien ha dedicado 15 años de su vida a levantar la obra, y Don Alejandro, que lo apoya desde hace 20 años.
El nacimiento de este año se levanta en una extensión de 100 metros cuadrados donde se representan las tradiciones más significativas de la cultura catracha.
Desde pintorescos parajes de los pueblos más alejados del país hasta el urbanismo de las grandes ciudades está siendo plasmado en el nacimiento.
Y no se quedan fuera las fiestas tradicionales hondureñas amenizadas por la tradicional marimba y las piñatas infantiles.
La concepción de la obra inicia desde el mes de septiembre de cada año cuando el arquitecto realiza el proceso de diseño y elaboración de los planos del nacimiento. La instalación total de la obra lleva un proceso de dos meses.
Para lograr la instalación del nacimiento se trasladan hasta el lugar de la elaboración cuatro camiones cargados con los materiales que conforman la obra. El levantamiento de la construcción incluye arena, grava, piedras de cantera, azulejos, madera papel, alfombras, pinzas y una infinidad de materiales y herramientas de construcción.
Los temas
Este año el nacimiento podrá ser apreciado desde diferentes ángulos, pues las paredes que lo protegerán a su alrededor contarán con ventanas de vidrio.
Aunque el arquitecto aún no quiere dar a conocer los temas de la realidad nacional que tocará en su obra, sí adelantó que el tema del mundial será plasmado en su creación.
Al igual que el pulpo Paul, quien será uno de los protagonistas en el espacio social de la construcción.
En el costado derecho de la obra habrá una represa elaborada con dos bolsas de cemento y medio metro de arena con una extensión de ocho metros a través del río que la rodea.
Esta será sin duda una de las principales atracciones del espacio.
Aunque el arquitecto afirma que el centro de su creación sigue siendo el nacimiento del niño Jesús que representa la paz, la amistad y el amor que debe imperar entre los humanos siempre.
Tradición familiar
Esta obra de arte forma parte de una tradición familiar que su madre, doña Rosinda Jiménez de Martínez, trajo a la capital desde Santa Bárbara en 1950 y que le fue legada al arquitecto Martínez.
Desde 1980 hasta el año 2000 el nacimiento era abierto en su casa de habitación ubicada en la residencial Lomas del Guijarro, pero por razones de espacio decidió buscar un lugar público para presentarlo y es así como desde 2001 la ha llevado a varios centros comerciales donde ha sido admirado por propios y extraños.
El autor define su nacimiento como una obra de arte que no tiene escala pues conserva dentro de sí mucha fantasía en un mundo donde todo está permitido, por tratarse de una expresión cultural libre.
El único propósito de la obra es propiciar un mensaje de fe y esperanza en una población que se deja abatir por los problemas del diario vivir y que merece una mejor suerte.