Honduras
"En el nombre del cielo, os pido posada, pues no puede andar, mi esposa amada". Hace más de dos mil años, MarÃa y José llegaron a Belén a empadronarse. Fue en este pueblo donde aconteció el hecho que ha marcado la historia de la humanidad: el Nacimiento de Jesucristo.
Un largo recorrido esperó a la santa pareja y luego de ir de casa en casa pidiendo posada, el único lugar disponible fue un humilde pesebre.
Actualmente la celebración de las posadas se ha convertido en una tradición que ha recorrido el mundo y la capital hondureña no es la excepción.
Sublime alojamiento
En las vÃsperas de Navidad, el pueblo de Belén se traslada a cada barrio y colonia de la capital, y los personajes de José y MarÃa, representados por jóvenes, inician su recorrido por las casas vecinas en busca de una posada.
El pesebre viene a ser el corazón de cada fiel que durante el Adviento se ha preparado para hacer nacer en él al Salvador del Mundo.
"Entren santos peregrinos, reciban este rincón y aunque es pobre la morada se las doy de corazón", es la invitación al alojamiento sublime.
En la colonia Miraflores, un grupo de señoras ex alumnas de la escuela Estados Unidos, realizaron la posada en casa de doña Blanca de Valladares. Mientras que en la popular colonia Sagastume, los jóvenes Pamela Moreno, Mabel MartÃnez, Moisés Velásquez y Gabreiel Romero representaban a José y a MarÃa en el recorrido por Belén antes del nacimiento del Niño Jesús.
Las posadas, donde se cantan villancicos, se reza y se ora, son una forma de evangelización y preparación para el advenimiento del Rey de Reyes. En la Villa Nueva y Nueva Suyapa la devoción fue la misma.