Honduras
La alegrÃa inundó a todos los niños del sector de El Durazno. En su sonrisa tierna y dulce se interpretaba la felicidad que sentÃan al recibir la visita de los ayudantes de Santa Claus.
Detrás de sus miradas aún llenas de esperanzas se formó un brillo especial cuando vieron llegar el trineo del viejito de la Navidad cargado de regalos para ellos. Y es que Soli-Diario continúa dibujando sonrisas en el rostro de centenares de menores capitalinos de escasos recursos económicos.
En esta oportunidad el trineo de Santa realizó su parada en la comunidad de El Durazno, a unos 10 kilómetros al norte de la capital, en donde unos 60 pequeños fueron favorecidos con la entrega de los juguetes que siempre habÃan deseado.
Geovanny López Santos, de seis años de edad, no salÃa de su asombro cuando los ayudantes de Santa le cambiaron un carrito viejo y sin llantas por un volqueta nueva. En medio de su timidez, solo nos dijo "Gracias EL HERALDO", pero sus palabras fueron la mejor recompensa a la loable labor que desempeña Soli-Diario.
Se corrió la voz
Pero tardanza fue que el equipo de periodistas hiciera su primera estación para entregar juguetes a dos niños que se dirigÃan a sus casas, para que, metros más adelante, un grupo de pequeños nos cerraran el paso.
La noticia de la presencia de Santa Claus en su humilde comunidad se difundió en segundos y los niños corrÃan detrás del vehÃculo para pedir sus juguetes.
Los niños salÃan de entre los matorrales, por todos lados, y para todos ellos hubo un presente en esta Navidad.
Los padres de familia no podÃan creer que personas ajenas al lugar llegaran a entregar juguetes a sus hijos.
"Al principio creÃamos que eran de alguna iglesia, que andaban regalando comida, pero después nos fijamos que eran los de EL HERALDO que le traÃan juguetes a los niños", comentó doña Cándida López, vecina del lugar.
"El corazón se nos hace chiquito de la alegrÃa de ver a los niños jugando con carritos y muñecas nuevas... Gracias por este gesto tan solidario", agregó.
La tarde fresca caÃda sobre la sector de El Durazno y la mayorÃa de pobladores regresaban de sus faenas como trabajadores agrÃcolas. La sorpresa fue encontrar a sus niños equipados con juguetes nuevos.