Honduras
La avioneta que se robaron hace unos días de la base aérea de San Pedro Sula -en un caso que talvez nos podría ayudar a resolver Clouseau, el inspector de la Pantera Rosa-, acaba de aparecer en la carretera que conduce de Tegucigalpa al sur del país.
Allí, a la orilla de una curva, frente a la tapicería San José, yace como un monumento a lo que es uno de los hechos más vergonzosos en la historia nacional. Pero antes de evitar falsas expectativas y entusiasmos innecesarios por el hallazgo, aclararé que no se trata del bimotor blanco con líneas doradas marca Beechcraft que desapareció en la noche del 1 de noviembre.
La que está a unos tres minutos del puente de Loarque es de madera y cartón, y las hélices son aspas de ventiladores... fue construida como una original manera de protestar. El hombre que tuvo la idea tiene un parecido con el Flaco Pineda, aquel jugadorazo que vivió sus años de gloria en Olimpia. Se llama Quincy Lagos y lo encontré armando un sofá un domingo al mediodía.
Con ira
Como los martillazos no permiten una buena comunicación, nos retiramos un poco del taller en el que remiendan agujeros y enderezan patas torcidas.
"Esta avioneta es una forma de denunciar la negligencia de las autoridades civiles y militares de este país", comienza explicando Lagos. Y casi de inmediato pide perdón por la palabrota que luego suelta con indignación: "Sinceramente, compa, a nosotros nos han visto la cara de pendejos".
"Aquí se burlan del pueblo. Este robo es apenas una de las tantas sinvergüenzadas de este país", sigue contando, mientras algunos conductores asoman la cara por la ventana para observar la obra. Al igual que ocho millones de hondureños, Quincy se pregunta: "¿Cómo es posible que se hayan hueveado esa papada con tanto chafa que había en la base aérea?".
Le parece para morirse de la risa que los ladrones entraran como Pedro por su casa (por aquello de que fueron varios), lograran encender el bimotor y lo hayan hecho carretear por la pista sin que nadie hiciera nada por impedir lo que después se convertiría en un hazmerreír mundial. Quincy Lagos se ríe, pero lo hace burlescamente. "Ahora salen con el cuento de que los responsables ya están detenidos. Entonces, ¿por qué no los exponen al público para que les veamos las caras? ¡Pura paja, compa!".
Además de la avioneta, Lagos pretendía fabricar un oficial y dos soldados, pero su papá lo hizo desistir de la idea con un "Te vas a meter a problemas, hijo". No es el primer año viejo que Lagos elabora. En 2009 hizo tres monigotes: Hugo Chávez, Roberto Micheletti y "Mel" Zelaya. "Estos tres bárbaros se terminaron de c… en el país", dice.
Reconciliados
Unos metros más debajo de la San José hay otra tapicería. En las afueras están sentados "Mel" Zelaya y "Pepe" Lobo. La idea la tuvo Otoniel Martínez.
Sobre el pecho de cada uno de los "pichingos" han puesto un diálogo.
Dice Pepe: "¡Regresate, paisano! Si aquí todo está ‘tranquilo’". Y "Mel" responde: "Mmmm… ¿Y si me juegan la vuelta? ¡Voy a parar al mamo!". "Hice una encuesta con todos los vecinos para ver a quién poníamos como año viejo y la mayoría dijo que a ‘Mel’ junto a ‘Pepe’", cuenta el tapicero.
A diferencia de la avioneta, "Mel" y "Pepe" no explotarán con cohetes, sino que serán quemados, ya que Martínez quiere evitar "rollos" con las autoridades.
Pero eso sí: dentro de pocas horas, apenitas den las doce de la noche del 31 de diciembre, los dos personajes desaparecerán en llamas, entre los abrazos y los gritos de los vecinos.
Es una forma de despedir con alegría al 2010 a pesar de las tristezas que provocaron algunos sucesos vergonzosos -como el robo de la avioneta-. La buena noticia es que el inspector Clouseau ha aceptado ayudar a resolver el caso…