Honduras
La algarabÃa se apoderó de la comunidad infantil en la colonia Mirador de Oriente, ubicada en el kilómetro 7 salida a DanlÃ; hasta donde se desplazaron los ayudantes de Santa en su auto cargado de sorpresas.
Las primeras en percatarse de la inesperada visita fueron la pequeña Katerine Ordóñez, de 8 años de edad, y su primita Mareleyn, de apenas un añito.
La curiosidad de Katerine la hizo consultar cuál era el contenido de las cajas de cartón, cuando se le comunicó que eran hermosos juguetes corrió junto a su prima por el poblado para avisarle a sus amiguitos.
Encontramos ayudantes
Los gritos de nuestra pequeña vocera llamaron la atención de Billy Colindres, un lÃder de la comunidad, quien al conocer el motivo de nuestra visita decidió buscar su megáfono para llamar a todos los niños.
Fue asÃ, como en cuestión de minutos el campo de pelota se llenó de pequeños impacientes por obtener su presente.
Como hormiguitas en acción, acataron las indicaciones del equipo y se dispusieron a seguir los juegos que les tenÃamos preparados previo a la entrega masiva de regalos.
Diez jovencitos participaron en una pequeña marathón para hacerse acreedores de un enorme auto de montaña.
El afortunado ganador fue Jonny Lagos, de 11 años, que perdió hasta el habla cuando vio el enorme juguete.
La prueba al valor de las niñas fue un concurso de canto; las pequeñas demostraron su fe con la interpretación de coros cristianos.
La estrella de la mañana fue Ibania ColÃndres, de 10 años, que cantó con su melodiosa voz el canto "El EspÃritu de Dios está aquÃ", actividad con la que obtuvo una hermosa muñeca.
A Ibania se le rodaron las lágrimas cuando observó que su nueva pequeña amiguita venÃa equipada con todo un juego de belleza.
Extraordinaria entrega
Ante la aglomeración de infantes se dio prioridad a los niños más pequeñitos. Fue asà como los chiquitines se organizaron en dos enormes cÃrculos para ser los primeros en recibir sus regalos.
Entre los niños de uno a cinco años fue la pequeñita Ashly Juliana, de un añito, quien no pudo contener su alegrÃa al recibir una linda foca de peluche de color rosa. La niña no dejaba de besar y admirar con sus inocentes ojitos su juguete.
Todos los chiquitines recibieron juguetes de acuerdo a su edad; pero fueron los peluches y piezas de armar los que causaron mayor dicha entre ellos. Las largas filas que se formaron entre los niños mayores aplacaron la esperanza de Fernando Lagos, de ocho años, que al ver la inmensa cola se sentó en un rincón pensando que no lograrÃa tener en sus manos su soñado carrito.
El equipo de los ayudantes de Santa se percató de su tristeza y le entregó un auto para aliviar su dolor.
El pequeño no perdió tiempo y enseguida sacó su regalo del empaque de cartón para jugar junto a sus amigos.
Entre cantos, bailes, porras risas y carcajadas, transcurrió la mañana que los niños y padres catalogaron como la más feliz que habÃan vivido durante el mes de diciembre.
La nostalgia se apoderó de los niños cuando los ayudantes de Santa se retiraron de la zona y con abrazos y buenos deseos los despidieron, a la vez que solicitaron una nueva visita en cualquier época del año para compartir con ellos.