Honduras
"Hermanas y hermanos, comprometámonos todos para que en Honduras haya justicia, perdón, vida, amor fraterno y paz. Paz a Honduras, perdón en Honduras, comunión entre los hondureños...", imploró monseñor Juan José Pineda, en la homilía dirigida a las Fuerzas Armadas, ayer en el Santuario de Suyapa.
En una misa revestida de solemnidad, la institución militar, se rindió con devoción ante su Capitana General, la Virgen de Suyapa, donde le tributó respeto, admiración y gratitud, con motivo de celebrarse 264 años del hallazgo de su imagen.
Luciendo un vestido con los colores nacionales: azul y blanco y custodiada en su sitial de honor por cuatro cadetes de la Academia Militar General Francisco Morazán, la Virgencita Morena, recibió a sus hijos que integran las tres ramas militares: Ejército, Aérea y Naval.
Las ofrendas florales fueron llevadas ante el altar como muestra del agradecimiento que le profesan los hombres y mujeres que integran las Fuerzas Armadas de Honduras.
A la tradicional misa, a la que cada año asisten las Fuerzas Armadas, también asistieron el presidente de la República, Porfirio Lobo Sosa y su esposa la primera dama Rosa Elena de Lobo, el jefe del Estado Mayor Conjunto, general René Osorio Canales.
Al igual que miembros del gabinete de gobierno, del Congreso Nacional, Poder Judicial y diplomáticos acreditados en el país, entre otros.
Mensaje de fe
El obispo auxiliar de la Diócesis de Tegucigalpa, orientó su mensaje en el tema: "María es Reina de la paz", he hizo énfasis en que el perdón, la paz y la comunión son tres pasos indispensables para construir una nueva nación.
El momento del ofertorio se convirtió en un acto muy significativo. El Presidente de la República y los oficiales que integran la plana mayor de las Fuerzas Armadas junto con sus esposas, se encargaron de presentar los sagrados dones ante el altar.
Con reverencia fueron llevadas las velas que significa la luz; la Santa Biblia que representa la palabra de Dios; el Rosario, símbolo mariano por excelencia.
También presentaron la Constitución de la República, la Ley Constitutiva de las Fuerzas Armadas; el quepí, símbolo de autoridad y dignidad de la institución castrense, al igual que el equipo que utilizan los soldados, en el cumplimiento de su misión ya sea por tierra, mar o aire, en beneficio de la patria.
Por último fueron presentados el pan y el vino, que luego de la consagración se convierten en el Cuerpo y Sangre del Señor Jesucristo.
Antes de concluir la ceremonia, el ministro de Defensa, Marlon Pascua, manifestó que es de suma satisfacción para el instituto armado, darle gracias a Dios y a la Virgen de Suyapa, por la guía espiritual que les prodiga. "Todos necesitamos una vida espiritual y de una guía. Las Fuerzas Armadas contamos con la guía de una madre que nos acompaña en todo momento", manifestó el ministro.
Pascua anunció que este año la entidad castrense incrementará sus acciones en el campo de la salud, educación y medio ambiente a favor de la población. En el oficio religioso quedó demostrado que Honduras ama a la Virgen María bajo la advocación de Santa María de Suyapa y que las Fuerzas Armadas la han adoptado como su ilustre Capitana General.